Lenta, pero cobra fuerza la agroecología en Latinoamérica

Según un estudio apoyado por la FAO, este modelo de producción mira más allá de la mera productividad.

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Santiago de Chile, Chile, 12 de diciembre de 2017.- De acuerdo con el estudio llamado Red Políticas Públicas y Desarrollo Rural en América Latina, la agroecología, que es un modelo de producción que mira más allá de la mera productividad, cada día cobra más fuerza en el continente americano.
Este estudio que fue apoyado por la FAO analiza cómo la agroecología puede contribuir a promover sistemas alimentarios más justos y sostenibles al aplicar conceptos y principios ecológicos en el diseño y manejo de agro-ecosistemas, para optimizar las interacciones entre los seres humanos y el medioambiente, explicó Luis Carlos Beduschi, oficial de Políticas del organismo de la ONU.
Beduschi agregó que la agroecología puede apoyar a la seguridad alimentaria y nutricional, al mismo tiempo que fomenta la resiliencia y la adaptación al cambio climático. Con esto, dijo, contribuye directamente al cumplimento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), mediante una visión nueva y más compleja de lo que es la sostenibilidad económica, social y ambiental.
“El florecimiento de la agroecología en América Latina y el Caribe ha sido producto del encuentro de tres flujos, ya que busca consolidarse como una disciplina científica, además es un conjunto de prácticas agrícolas y a la vez un movimiento social”, explicó Beduschi.
El informe que presenta un análisis del concepto de la agroecología, entrega además un marco analítico sobre la misma y detalla la experiencia de Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, El Salvador, México, Nicaragua, además de una mirada regional.
Señala que por ejemplo, en México, prácticamente no se identifican políticas dedicadas específicamente a la agroecología o producción agroecológica, pero sí se pueden observar elementos que tienden hacia alguno o varios de los objetivos y prácticas agroecológicas.
Sobre Argentina, señala que se tiene un enfoque incipiente con programas con componentes agroecológicos como Pro Huerta, la producción orgánica certificada para la exportación y labores de investigación y extensión en agroecología promovidas por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.
Sin embargo, precisa que estas políticas conviven con otras de promoción de la producción convencional, sin que la agroecología se plantee como una estrategia para la reconversión productiva del sistema en su conjunto, el cual está fundamentalmente orientado a la exportación.
En el capítulo de Brasil se destaca el rol clave que han jugado los movimientos sociales, la sociedad civil y las organizaciones de la agricultura familiar en la inclusión del enfoque agroecológico en las políticas públicas.
Si bien hay iniciativas destacadas y políticas públicas a nivel territorial, existen todavía muchos obstáculos a la implantación de una política de promoción de la agroecología capaz de reorientar de forma más profunda las políticas de desarrollo rural, para ir más allá de las “políticas de nicho”.
Sobre la situación en Chile, el informe señala que la agroecología se ha entendido muy asociada a la agricultura orgánica. En la última década han surgido instrumentos que contribuyen de manera más directa a lo que sería una transición a la agroecología, aunque se asocian más a la revalorización de los valores campesinos e indígenas, lo que no siempre va asociado a una mirada de sustento de la biodiversidad.
Indica que en Costa Rica existe una agenda agroambiental que incluye una amplia gama de instrumentos públicos-privados, regulatorios y normativos y otros basados en incentivos económicos que han fortalecido la agroecología, además de movimientos sociales que han permitido la práctica de un tipo de agricultura más sostenible y comercialmente viable.
Sin embargo, aún existe un potencial no aprovechado y falta una mayor visualización y posicionamiento la agroecología como una fuente de alimentos sanos, ambientalmente limpios, tanto ante la sociedad en su conjunto como en el mismo sector agropecuario, el cual sigue dominado por actores que defienden una agricultura convencional enfocada en monocultivos y con un alto uso de agroquímicos.

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