28.8 C
Guadalajara
sábado, 11 julio, 2020
Inicio ¿CUÁNTO CUESTA? ¿Cuánto cuesta cultivar una hectárea de arroz?

¿Cuánto cuesta cultivar una hectárea de arroz?

El paquete tecnológico del cultivo del arroz en la región del trapiche, municipalidad de san Martin hidalgo, Jalisco, tiene un costo por hectárea de 28,060 pesos; el retorno es de 40 mil pesos por hectárea.

 

El arroz en nuestros tiempos, se ha vuelto un alimento indispensable en la dieta del ser humano. Más aún, si se considera que es el cereal más consumido en el mundo después del trigo, y que le otorga a la población, más del 50 % de las calorías presentes en su alimentación.

La importancia del arroz para las personas se ve reflejada en Asia, donde es el alimento insignia de los países de ese continente. Además, su fácil preparación, delicioso sabor, aporte nutritivo y el inmenso universo de preparaciones que tiene disponible, hacen de este cereal un alimento tan envolvente y especial como lo es su propia historia.

En México, con la entrada en vigor del tratado de libre comercio (tlc), la producción de arroz mexicano experimentó un desplazamiento motivado por la reducción de las barreras al comercio, la eliminación del precio de garantía y la disminución de subsidios en los insumos, así como por la entrada a precios dumping del arroz proveniente de Tailandia.

La república mexicana importa más del 80 por ciento, del millón 100 mil toneladas de arroz que consume anualmente.

Ante esta situación, el principal reto del arroz mexicano es el de mejorar su competitividad para poder hacerle frente a las importaciones del cereal proveniente principalmente de estados unidos.

En este contexto, el cultivo de arroz en Jalisco alcanzó una producción de más de 17 mil toneladas durante los dos ciclos agrícolas 2009/2010, como resultado de la ejecución del programa de fomento a la producción de arroz, para un establecimiento total de más de tres mil hectáreas distribuidas en los municipios de Tomatlán, San Martín de Hidalgo, Cocula, mascota y guachinango.

El gobierno del estado, a través de la secretaría de desarrollo rural (seder), con el objeto de incrementar la superficie de arroz en Jalisco, implementó en el 2009 el programa para apoyar la adquisición de insumos de calidad en la aplicación del paquete tecnológico de arroz, mejorar la mecanización agrícola en pro de la rentabilidad del cultivo y facilitar asesoría técnica en la producción y comercialización, así como en el fortalecimiento de la organización de productores.

Con este programa, además de aumentar las utilidades de los productores, se pretende incrementar la superficie y volumen de producción actual del cultivo de arroz estatal hasta en un 158 por ciento, respecto al máximo histórico de 2005 que era de mil 703 hectáreas y ocho mil 413 toneladas producidas.

 

Costo de producirlo en una región de Jalisco

En la región de San Martín hidalgo, desde 1958, hace más de medio siglo, se siembra arroz a la par que la caña. Actualmente existe una superficie cultivada de casi 300 hectáreas con un rendimiento de ocho toneladas.

Pero, cuánto les cuesta a los jaliscienses que trabajan la tierra en la comunidad del trapiche, producir una hectárea de arroz de la variedad Morelos, especie de calidad mundial, que se da sólo en ese estado y en esta región jalisciense, donde se siembra en su mayoría bajo el sistema de trasplante.

Acudimos al poblado del trapiche de labra a platicar con el presidente de la unión de productores de arroz de esta comunidad, Rubén Ramos Solórzano, quien aporta los números arrojados por su parcela en el ciclo pasado.

El cultivo de arroz es viejo en esta tierra, dice, data de 1958 o más atrás y fue traído por un extranjero y aquí nos dejó la herencia. Ahora mismo cumple 58 años que se estableció en esta región.  Cabe aclarar, dice, que en esta zona productiva se manejan dos sistemas: el de trasplante y siembra directa. Es importante decir que los dos sistemas difieren en el paquete tecnológico sólo en el 50 por ciento del total, en el 50 por ciento restantes, son iguales. Aquí en la región del trapiche, el 80 por ciento de los arroceros siembran bajo el sistema de trasplante, señala.

 

El costo paso a paso

Para que quede claro a la gente, expresa Ramos Solórzano, vamos a explicar paso a paso los gastos que tiene por ciclo el cultivo de este grano tan importante para México y el mundo.

Paso uno: renta de la tierra: es una inversión de cinco mil pesos por año. La tierra aquí no se vende fácilmente, por ello no es conveniente decir su precio, aclara.

Paso dos: dos rastras con un costo de mil 400 pesos.  Son trabajos con maquinaria especializada. Aquí también entra la escarpada. Sirve para dejar el terreno libre de terrones grandes; que la parcela quede pareja. Tiene un costo de 700 pesos. Una barbechada de a mil 400 pesos.

Paso tres, hechura de bordos. En algunas zonas de cultivo hay parcelas con desnivel y se tiene la necesidad de atrapar el agua, por ello se bordea la superficie a sembrar. La hechura de bordos vale 300 pesos y se usa la misma maquinaria.

Quiero hacer una aclaración, dice Rubén Ramos, para ser productor de arroz en cualquier parte de México y el mundo, se tiene que buscar una tierra donde exista buena cantidad de agua. Es necesario que la superficie a cultivar esté cerca de una presa, lago, río o pozo artesano.

 

Se necesita mucha agua

Paso cuatro. Se tiene que contar con un permiso de la conagua para el uso de agua. Este tiene un valor de dos mil 200 pesos anuales.

Quiero aclarar que el traer el agua hasta las parcelas ya no le cuesta al agricultor, la dependencia federal la trae por medio de canales.  La infraestructura de los canales que miden dos metros de profundidad, por dos metros de ancho, corre a cargo del municipio auspiciado por la conagua.

Paso cinco: la instalación del almácigo.

Se hace en la misma parcela una melguita (unos cuantos surcos) y la regamos cada tercer día, todos los campesinos de esta región, primero hacen estas pequeñas siembras para obtener la planta. Se usan 20 kilos de semilla, suficiente para una hectárea, que tiene un costo de 160 pesos. La siembra del almácigo vale lo de un jornal: 200 pesos.

La planta se saca del almácigo de un tamaño entre 15 y 20 centímetros. Cuando ya se tiene la planta de ese tamaño, hay que inundar la parcela. Esta acción no cuesta porque sólo se abre y cierra la toma del canal.

 

La siembra

Rubén, ¿cuál es el paso

Siguiente?

Sigue el paso seis: el trasplante de la planta es de manera manual. Se corta la planta del almácigo y se acarrea dentro de la parcela. Se lleva en las manos y se coloca en la tierra inundada planta por planta, más o menos a unos 20 centímetros de distancia de cada una. Se entierra con los dedos y así se deja. Esta acción vale siete mil pesos por hectárea y la hacen alrededor de 16 personas.

Paso siete: la fertilización. Para llevar a cabo la nutrición hacemos una revoltura de nutrientes. Esta mezcla lleva 200 kilos de abonos; 250 kilos de urea y 400 de sulfato. Cada uno cuesta: mezcla, mil 200 pesos. Urea, mil 400 pesos y sulfato, mil 100 pesos.  Esta cantidad es suficiente para las dos fertilizaciones que se dan en todo el ciclo que dura cinco meses.

Paso ocho: combate de maleza. Se ataca una malecita que sale en la parcela, es parecida al lirio que se da en las presas, pero en pequeño. Se le llama: hoja ancha. Entre la fertilización y la tirada de herbicida se gasta en mano de obra: 800 pesos.

 

Hablarle bonito

A partir de aquí, sólo queda esperar a que el grano se ponga bueno. Nada más se hacen visitas a alegrar la parcela con cánticos y pláticas a veces no muy alegres pero sí muy exigentes. Y les cuento una anécdota dice Rubén Ramos.

Lo que la gente cuenta es que han hallado agricultores postrados ante las plantitas. Se han sorprendido por verlos en esa posición y se preguntan ¿éste qué hace? ¿con quién platica? ¿qué le dice a la parcela?

Narran que se han acercado a escondidas, a los atribulados agricultores, acurrucados entre las plantas de arroz, para saber el motivo de su estado y sobre todo, qué hablan y con quién.

Dicen los que han hecho esto (fisgonear al campesino), que además de hablarles bonito, apuran a las plantas de arroz con estas palabras: ¡apúrense porque le debemos a parra! ¡apúrense porque le debemos a parra! El mentado parra es quien refacciona a todos los agricultores. El pedirles que se apuren a sacar buena semilla a las plantas para poder pagar su deuda, es muy común en estas tierras arroceras, comenta Rubén Ramos Solórzano.

Lo cierto es que casi todos vamos hasta tres veces por semana, en los cinco meses que dura el cultivo en desarrollarse y llegar a la cosecha, sólo para hablarles bonito y alegrarlas con nuestra presencia.  La planta es como los humanos y necesita que les hablen bonito y hasta que se le cante; tiene la necesidad de sentirse querida. Además, vamos a la parcela para saber si no está tapada la entrada de agua y revisar detalles del cultivo.

 

Sin enemigos

Rubén, ¿el arroz tiene enemigos fuertes?

No, este cultivo es muy sano y ahorita que llueve menos sufre de plagas; tiene más problemas cuando escasea el agua. Aunque sí hay plagas que le afectan. Para combatirlas, se aplica una fumigación cuando la espiga está en banderillas. Pero antes de ese trabajo, el arroz no sufre de nada y sólo recibe cariño de los productores.

Esta fumigación es general, para todas las plantaciones arroceras y se lleva a cabo con avioneta. Tiene un costo por hectárea de mil 500 pesos. El arrocero, no tiene que preocuparse en mucho tiempo por su parcela. Esta semilla no tiene tantos depredadores como los granos básicos. El arroz, debido a que se encuentra sumergido en agua, tiene mayor resistencia a las plagas que otros cultivos.

 

Después de la pasada de

La avioneta ¿qué sigue?

Nomás echarle vueltitas al arrozal para ver cuando empiece a colgar la espiga; a madurar.

La madurez o el llene de granos de la espiga se divide en tres etapas: una, empieza el llenado e inicia a colgarse. Dos, inicia a perderse en la misma mata. Y tres, casi no se miran espigas arriba; está tapada con su misma hoja.

Ya no hay más inversión en la siembra. Ahora viene la cosecha; la trilla. El costo de esta labor es alto porque se hace en terrenos lodosos pesados, en donde no cualquier máquina con llantas normales entra. Para este trabajo, la maquinaria tiene que contar con orugas. La hectárea de trilla cuesta dos mil 800 pesos.

Aquí también entra otro gasto, el acarreo de la semilla. Tiene un valor de 100 pesos por tonelada: 900 pesos por las nueve hectáreas.

Hasta aquí termina el proceso de cultivo e inicia el de secado y afinación de grano, pero esa es otra historia y otros costos.

Si se tiene un rendimiento de alrededor de nueve toneladas por hectárea y lo pagan en la secadora a cinco mil pesos la tonelada, entonces la ganancia neta de una hectárea es de 45 mil pesos.

Si el gasto total es de 28,060 pesos por hectárea, nos da 11 mil 940 pesos de ganancia para el productor cada ciclo.

Mapa de pandemia del COVID-19 en México creado por Sismo Alerta Mexicana.

Clic Aquí

Esto te interesa

Tv Tierra Fertil - no te lo puedes perder

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Anuncio -
- Anuncio -

No te vayas sin leer esto

Hay focos rojos en Michoacán por bajos niveles de presas

0
Morelia, Michoacán, 11 de julio de 2020.- La escasez de lluvia en la región agrícola centro-bajío del país ha provocado que los...
Abrir chat
contáctanos
¿En que podemos ayudarte?
Powered by