Por un México grande y justo

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jimador
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En estos momentos de crisis y confusión que se viven en nuestro país, me resultó altamente ilustrativo escuchar a dos eminentes empresarios referirse a la situación real de nuestra patria.

Con juicios serenos, alejados de la politiquería y de los embates, a veces furiosos, de los partidos en pugna y con sólidos argumentos basados en la experiencia y veracidad de quienes a través de sus exitosos negocios internacionales y su amplia cultura, le palpan el pulso a nuestra economía y a nuestra realidad, desde dentro y desde el exterior; así me pude explicar mucho de lo que está pasando y reafirmé mi fe en México.

Se trata de Alejandro Ramírez Magaña, CEO (director ejecutivo) del grupo Cinépolis y Ricardo Salinas Pliego, presidente y fundador de Grupo Salinas. Tuve el honor de escuchar a ambos durante los magnos festejos con que la Universidad Autónoma de Guadalajara conmemoró su ochenta aniversario.

Ricardo Salinas es presidente y Fundador de Grupo Salinas y con su firme liderazgo contribuye al desarrollo de exitosos negocios en México, los Estados Unidos y siete países latinoamericanos en los que operan las compañías de su grupo de empresas; su tesis doctoral versó sobre Liderazgo y Cambio Cultural.

Alejandro Ramírez Magaña mantiene a su empresa Cinépolis con presencia en 12 países, entre ellos Estados Unidos, India y Brasil, con un total de 3 mil 800 pantallas que la ubican como una de los negocios de exhibición cinematográfica más importantes del mundo; su conferencia magistral se tituló Innovación y Crecimiento Económico, los Grandes Desafíos.

Salinas Pliego abordó su tema demostrando un profundo conocimiento de la problemática nacional y del alma del mexicano. Comenzó planteándose una pregunta y una respuesta ¿por qué un empresario se interesa por temas como cambio cultural y liderazgo? La respuesta es muy sencilla: me preocupa México, aquí tengo a mi familia, a mis empresas y aquí vivo.

Luego aseguró que México es un gran país, una promesa que debería ser una potencia económica; sin embargo todavía estamos muy lejos de conseguirlo porque no ha logrado resolver cuestiones tan básicas como la justicia y el estado de derecho.

Citó el libro La gran degeneración de Niall Ferguson quién señala que hay una crisis mundial debido a que las instituciones, que han sido los pilares de la civilización occidental moderna, se están colapsando.

En otro tema señaló que la cultura de la legalidad aún no echa raíces entre los mexicanos y estableció que sin el llamado imperio de la ley, es casi imposible que los negocios funcionen, y sin negocios, las economías se colapsan.

Hizo notar que si queremos progresar como nación, necesitamos un cambio de mentalidad en aspectos tan importantes como: cultura de la legalidad y estado de derecho, esfuerzo y riqueza, educación, familia y la urgente necesidad de afianzar una cultura emprendedora, entre otros aspectos, recalca.

Para lograrlo, debemos empezar cuanto antes, pues nos queda claro que las ataduras más poderosas son mentales, dice.

Entonces, si queremos contar con más empresas y expandir nuestra economía, es fundamental formar mexicanos con un alto nivel educativo, dispuestos a tomar riesgos, independizarse, trabajar duro e innovar.

Para ello es fundamental impulsar un verdadero cambio cultural que arranque de nuestra cabeza mentalidades que contaminan nuestras acciones y que explican nuestra falta de dinamismo económico y social.

Por su parte, Alejandro Ramírez Magaña dejó en claro que para que México tenga una economía competitiva la apuesta está en mejorar la innovación y la educación, esto en referencia a que de acuerdo con la prueba PISA, que realiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México está rezagado debido a que el 54.7 por ciento de los estudiantes de 15 años están calificados con los niveles más bajos, lo que provoca la carencia de capital humano bien capacitado para lograr un mejor desempeño económico.

El empresario se pregunta ¿Cómo vamos a producir innovación y a registrar patentes si no estamos generando la materia prima, que son los chavos capaces, con las habilidades necesarias para estudiar ingenierías y luego empujar la barra de innovación?

Para concluir su ponencia Ramírez Magaña enlistó doce puntos esenciales para que el país sea más competitivo, entre ellos tener instituciones sólidas e infraestructura, estabilidad macroeconómica y seguridad personal.

Saltan a la vista las coincidencias de ambos hombres de empresa: a México le falta educación, cultura empresarial y el reforzamiento de sus instituciones; pero ambos manifiestan su fe en que el futuro inmediato de nuestra patria será mejor en la medida en que nosotros, sus habitantes, nos preparemos para conseguir el progreso con nuestro esfuerzo.

El tema recurrente de sostener y mejorar nuestras instituciones nos involucra a todos, especialmente a los gobernantes de todos los partidos y niveles, a quienes corresponde rescatar la credibilidad que perdieron al abandonar paulatinamente los valores de servicio, lealtad y honestidad.

Queda claro que las reformas constitucionales estructuradas en el presente gobierno traerán un mayor crecimiento económico al final del sexenio, que podría superar hasta en tres puntos al que se ha obtenido hasta ahora, pero falta que abandonemos las actitudes destructivas y nos pongamos a trabajar en serio, cada uno de nosotros en nuestro entorno familiar, laboral, gremial, educativo y vecinal.

Porque la corrupción no está en un solo partido, a lo largo de los años hemos comprobado que se halla en todos, por eso debemos educarnos y educar a los nuestros para que no la practiquen en su vida cotidiana, para así estar en posibilidades de erradicarla en el corto plazo.

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