TF | Carlos Farías López
China: CONOCIENDO AL ENEMIGO
China, un país en desarrollo con una amplia tradición comercial que viene desde la dinastía Han del 206 antes de cristo al año 9 después de cristo. Además de ser cuna de grandes filósofos, China estuvo inmerso en un sistema feudal autárquico que duró 2000 años y aportó a la civilización humana importantes inventos como la brújula, la pólvora y el papel. Mucho se ha escrito de China en los últimos años. El país más poblado del mundo, mano de obra barata, copia de productos, mercado inmenso, etcétera, etcétera. Se les alaba, se les admira, se les critica y se les analiza. Pero todos los caminos terminan siempre en lo mismo: China es culpable de todos los males de las economías actuales, desde la pérdida de empleos, hasta el alza de los commodities en el mundo; afirmaciones que pueden ser ciertas pero no del todo. Es por eso que vale la pena dar una mirada más profunda en este enorme gigante que hoy está modificando nuestra historia moderna.
Conociendo al «Enemigo» Pese a todo lo que se habla de China, se ha preguntado ¿cuánto sabe usted realmente de nuestro enemigo?, le aseguro que muy poco... aquí van algunos datos para comenzar: China es un país de 9.57 millones de kilómetros cuadrados, tiene 5 veces el tamaño de México y representa el 7% del total de la tierra existente en la actualidad, las informaciones oficiales hablan de una población de 1,300 millones de habitantes, pero otras cifras estiman que su población supera ya los 1,500 millones, lo que significa que uno de cada cuatro personas que habitan en la tierra es de origen chino, de los cuales 803 millones están listos y preparados para salir a trabajar y competir con el resto del mundo.
Nuestros economistas en México nos informar que tenemos una estabilidad a toda prueba que invita a la inversión extranjera; esto lo afirman basados en el exitoso crecimiento del 2.8% del PIB en los últimos 5 años. Por su parte, el gobierno chino trata de controlar su crecimiento para evitar un desorden económico y alcanzaron desde el 2003 a la fecha un promedio de crecimiento anual de 9.4% (¡3.5 veces el de México!) y para el año 2008 – año de crisis alimentaria– esperan crecer cerca del 11%. El país está a punto de completar una trayectoria de 30 años en el transcurso de la cual su economía se ha duplicado 3 veces; no existe un incremento equivalente en la historia moderna. Debe ser por esta razón que la inversión extranjera directa en México llegó a 19 mil millones de dólares en el 2007 mientras que los chinos recibieron 63 mil millones de dólares en el mismo período; los extranjeros invirtieron en empresas de construcción en China más de lo que invirtieron en cualquier otro lugar del mundo.
Los productos chinos nos invaden, es una realidad; en todos lados vemos juguetes, ropa, calzado, electrodomésticos, etcétera. Esto se explica por la fuerte vocación comercial que llevó al país asiático el año 2007 a convertirse en el primer exportador del mundo al llegar a la friolera de 1.221 billones de dólares, superando a Estados Unidos, que exportó 1.14 billones de dólares y muy lejos de los 267 mil millones de dólares de México. ¿Más antecedentes? De acuerdo a cifras de Ted Fishman –destacado periodista para el New York Times- hoy en día China utiliza el 40% de todo el hormigón del mundo y el 25% del acero, ¿la razón?, se prevé que 300 millones de campesinos (3 veces la población total de México) se trasladarán a las ciudades en los próximos 15 años, debido a lo cual China debe construir cada mes una ciudad del tamaño de Barcelona para poder alojarlos. No cabe duda que si existe algún país que pueda suplantar la posición de Estados Unidos en el escenario mundial, es China. El economista de la Universidad de Columbia, Jefrey Sachs, aconseja a los estadounidenses para que se preparen a vivir en un mundo en el que en el año 2050 la economía China podría ser un 75 por ciento superior a la suya.
China Agrícola El sector agrícola chino ha registrado un rápido desarrollo desde 1978, año en que China comenzó a implementar las reformas en sus vastas zonas rurales. Las medidas principales de esta reforma consistieron en: impulsar el sistema de responsabilidad que tiene como punto clave la contratación de la producción sobre la base de la familia (antes de 1978 en China existía en el campo comunas populares, todos trabajaban para la comuna) haciendo que los campesinos recuperaran el derecho al uso de la tierra, dispusieran voluntariamente las labores agrícolas y decidieran el destino de los productos por ellos mismos obtenidos; eliminar el monopolio en la adquisición y la venta de los mismos, liberalizando la mayor parte de los precios de los productos agrícolas y de ocupaciones secundarias; anular numerosas medidas políticas restrictivas anteriores, permitiendo a los campesinos desarrollar actividades diversificadas, establecer empresas a nivel de cantón y de población, movilizando la iniciativa productiva de los campesinos. Estos cambios permitieron que en la actualidad China sea el mayor productor de cereales, algodón, tabaco, carne, huevo, productos acuáticos y verduras en el mundo.
Para que los campesinos no se vayan a las ciudades se han establecido empresas de cantón y población. Se trata de empresas creadas y administradas por los propios campesinos en las zonas rurales. La reforma y el progreso científico y tecnológico han elevado en gran medida la productividad en esas zonas. La cuantiosa mano de obra se ha liberado de la tierra, y ello ha propiciado las condiciones necesarias para el desarrollo de estas empresas. A precios muy bajos, sus productos se venden en todas las ciudades y zonas rurales. Estas empresas abarcan actividades muy amplias y variadas: industria, procesamiento de productos agrícolas, comunicaciones y transporte, construcción, comercio, servicios de bebidas y comidas, etcétera. En 2006, sumaban en todo el país más de 30 millones de empresas, con más de 200 millones de empleos. Aunque el país tiene una superficie de 9.57 millones de kilómetros cuadrados, sus tierras cultivables suman solamente 1.27 millones de kilómetros cuadrados, representando aproximadamente el 7 por ciento del total mundial. Estas tierras cultivables se concentran principalmente en las llanuras de las zonas monzónicas del Este y en las depresiones del país. El cultivo es la rama más importante de la agricultura china. El arroz, trigo, maíz y soya son los principales cultivos de granos, mientras el algodón, cacahuete, colza, caña de azúcar y remolacha son los principales cultivos de valor económico. En China, la superficie de pastos aprovechable es de más de 300 millones de hectáreas.
Los pastizales naturales se distribuyen principalmente en Mongolia Interior, la depresión entre Tianshan y Altay de Xinjiang, y la meseta Qinghai-Tibet. Entre unas 400 especies domésticas, las principales son los porcinos, bovinos, ovinos, caballos, burros, mulas, camellos, gallinas, patos, gansos y conejos. A partir de 1978, gracias al desarrollo de la ganadería, ha aumentado evidentemente la producción de los productos ganaderos como carne, aves de corral, huevos, leche y artículos de piel y muchos de ellos han entrado al mercado internacional. Antes de la reforma y apertura, los productos acuáticos de China provinieron principalmente de los ríos y lagos interiores y de pesquerías naturales del mar continental, y el volumen de su producción anual en agua dulce y en agua marina no era alto. Después de 1978, China tomó la cría artificial como lo principal de la producción acuática, mientras que desarrollaba con energía la pesquería en mares lejanos y oceánicos. El volumen de los productos acuáticos ha venido aumentando a un ritmo anual superior a dos millones de toneladas. Actualmente, China tiene más de 20 corporaciones de pesquería transoceánica, y ha fundado corporaciones de capital chino o con inversiones conjuntas chino-extranjeras fuera del país.
¿Quién alimentará a los chinos? Esta pregunta que titula el informe de Lester R. Brown, presidente del Wordwach Institute de Estados Unidos en los 90´s, causó gran revuelo y mantiene su vigencia hasta el día de hoy. Debido a su enorme población y a la fuerte influencia que tiene en la demanda de productos en el mundo, es muy importante saber qué comen los chinos y qué comerán en el futuro próximo, tanto para aprovechar oportunidades de negocios, como para reducir el riesgo de que otros países, en particular México, tengamos escasez. De acuerdo a informaciones publicadas en el periódico «El Universal» y utilizando datos de la FAO, es posible identificar puntos preocupantes en materia de alimentos en el mundo. Una forma de hacerlo es ver en cuáles productos tiene China una presencia desproporcionada en su consumo. De los 110 productos en que la FAO clasifica todos los alimentos, China consumía mucho de 47 en 1990, y en 2003 tenía una presencia muy fuerte en 58. De seguir al ritmo actual, para el 2013 China consumirá mucho de 70 de los 110 productos. Y eso sí ya será un problema. Si el ritmo que han tenido los chinos lo mantienen por seis años más, para 2013 consumirán 100% de la oferta mundial de animales y plantas acuáticas, así como de moluscos, 82% de los camotes, 78% de las manzanas, 73% de los vegetales y crustáceos, 72% de los huevos, 66% de mariscos, 64% de carne de cordero, 62% de aceite de hígado de pez, y 60% de la carne de puerco.
En otras palabras, a como van las cosas, en siete años va a estar difícil conseguir carne, tortillas o huevo no por sus altos precios, sino porque habrá un habitante de China disponible para comérselo por usted. Pero no se preocupe, los chinos no sólo se están preocupando de fabricar ropa, electrodomésticos y automóviles. Según un informe de la Academia de Agricultura de China, con los niveles de productividad y con los esfuerzos realizados en forma consistente, China podrá aumentar la producción de cereales en 88.25 millones de toneladas lo cual permitirá aumentar a los 1,500 millones de habitantes en los próximos años; esperemos y confiemos que los reportes estén en lo correcto.
Competir con China Cuando se repite constantemente el viejo argumento de que es imposible competir con los chinos por que su mano de obra es barata, no puede más que hacernos reír. ¿Acaso son los salarios mexicanos extremadamente altos? ¿Quién dijo que el costo de producción está determinado sólo por el costo de la mano de obra?... si fuera así, Estados Unidos, Suiza o España no podrían exportar ni un alfiler porque el salario por hora puede llegar en esos países hasta 15 veces más que en México. ¿Cuál es el problema entonces: que los chinos producen muy barato o que nosotros somos poco competitivos por ineficientes? Todo el mundo está volviéndose más barato y más competitivo; según Thomas Friedman el mundo se está empequeñeciendo y muchos ven en la relación con China una guerra, mientras que lo que se requiere es una actitud creativa para aprovechar las oportunidades que aparecen en la globalización. La clave está en cambiar el enfoque. Podemos quejarnos de los productos chinos que llegan por toneladas o podemos ver que hay 1,500 millones de personas que están aumentando sus ingresos y que están dispuestos cada vez más a comprar nuestros productos. Toda esa gente quiere más carne, tortillas y cereales y México puede ser un proveedor importante.