Los bosques y la selva tropical de Tabasco se acaban

La agricultura, la ganadería y el cambio climático, provocan que se extingan lentamente y no hay recursos para salvarlos.

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LA EXPANSIÓN de la ganadería es otro factor que afecta a los bosques tabasqueños.
LA EXPANSIÓN de la ganadería es otro factor que afecta a los bosques tabasqueños.

Villahermosa, Tabasco, 10 de marzo del 2018.- El objetivo de convertir a Tabasco en un emporio agrícola, lo cual finalmente no se logró, la expansión ganadera, así como otros factores, ocasionan que los bosques y la selva tropical se extingan lentamente y no hay recursos para salvarlos.
Este es el triste panorama que presenta actualmente el sector forestal en el estado, señala Elizandro Pérez Martínez, presidente de la Unión de Silvicultores de Tabasco, quien agrega que las modificaciones climáticas, la erosión, la salinización, la pérdida de la biodiversidad coexistente y las inundaciones en la planicie son, desde hace casi ocho décadas, los principales culpables de la deforestación de los bosques y la selva tropical en Tabasco.
De acuerdo con Pérez Martínez, de la década de los años 40 a la actualidad, la selva tropical en la entidad se redujo de 57 a 10 %, a consecuencia de la actividad agropecuaria.
Porque, señala, no hay que olvidar que en 1940 inició la gran aventura que tenía como finalidad convertir al estado en un emporio agrícola, para lo que se debió cambiar el uso de suelo en cientos de miles de hectáreas sobre todo en Huimanguillo, Tenosique y los municipios de la Sierra.
Sin embargo, la idea de hacer de Tabasco el “granero de México”, resultó un gran fracaso puesto que no se cumplieron las metas del proyecto anunciado con bombo y platillos, y lo único que se logró fue perder más de un millón de hectáreas de zonas selváticas.
A su vez, la expansión de la actividad ganadera constituyó el proceso socio-ambiental más impactante ocurrido en Tabasco entre 1960 y 1975, a grado tal que el hato ganadero llegó a sumar más de un millón de semovientes; pero a costa de un agresivo desmonte de las selvas del estado, de tal manera que ya en 1980 más de la mitad de la superficie de Tabasco se había convertido en pastizales para ganado.
Organismos y asociaciones forestales en la entidad se quejan desde hace varios años que el número de hectáreas destinadas a la reforestación van a la baja debido a los recortes presupuestales de las dependencias del ramo, lo cual merma la capacidad de recuperación de las regiones deforestadas.
No obstante, el director de coordinación y vinculación en Tabasco del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), Jorge Martínez Herrera explicó que para revertir el problema, se han puesto en marcha acciones de recuperación con el fin de tratar de evitar que la problemática siga su curso.
Esto, mediante programas de sembrado de diversas especies como la melina, eucalipto, palma de aceite y otras como macuilis, teca y palma africana buscando repoblar las áreas afectadas.
Aún con todos esos esfuerzos, la situación que padece la planicie tabasqueña por estas causas, la hacen ser una de las zonas más vulnerables del país en materia de degradación ambiental que se agudiza cada día más y coloca a la población en franca posición de vulnerabilidad ante los embates del cambio climático.

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