LA ROYA PUDO EVITARSE: CRUZ JOSÉ ARGÜELLO MICELI

Los campesinos con sus malos manejos y la autoridad por minimizar el problema, provocaron que la plaga pusiera de rodillas a la cafeticultura del país.

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EL PROFESOR Cruz José Argüello Miceli confía que con la unión de voluntades, la cafeticultura nacional saldrá de la crisis en que se encuentra.
EL PROFESOR Cruz José Argüello Miceli confía que con la unión de voluntades, la cafeticultura nacional saldrá de la crisis en que se encuentra.

La desidia, aportada por unos, y la apatía, cortesía de otros, fueron los aliados perfectos que la plaga de la roya encontró al llegar a México, por lo que pudo diseminarse a sus anchas y provocar la crisis que actualmente padece la cafeticultura nacional. La primera es aportación de los cafeticultores, quienes le dieron un mal manejo a sus plantaciones, las descuidaron, tal vez como consecuencia de la baja en los precios, cundió el desinterés por cuidarlas, lo que provocó que al llegar esta plaga, que ataca principalmente las hojas de las plantas y ocasiona que el fruto caiga antes de la maduración, con la consiguiente pérdida de la recolección, las encontrara débiles y les diera con todo.

La segunda es contribución de las autoridades del ramo, quienes no le pusieron la atención que requería este problema, minimizaron las peticiones de ayuda de los productores, lo tomaron a la ligera y permitieron que el mal que venía del sur, creciera y devastara los cafetales del país.

 

DONDE HAY CAFETALES, AHÍ ESTÁ LA ROYA

Porque actualmente «donde hay café, ya está el problema de la roya…», dice a Tierra Fértil el profesor Cruz José Argüello Miceli, representante nacional no gubernamental del Sistema Producto Café, para quien la problemática nacional de la cafeticultura, el día de hoy, es bastante difícil.

Para darse una idea de lo grave del asunto, señala el también coordinador ejecutivo de la Asociación Mexicana de la Cafeticultura (AMECAFÉ), este problema ya lo padecen alrededor de 500 mil cafeticultores, prácticamente todo el padrón, y afecta a cuando menos 700 mil hectáreas lo que ocasionó que la producción se desplomara.

De acuerdo con datos de Argüello Miceli, hace cuatro años, antes de que llegara con fuerza el hongo, el país producía entre 4.5 y 5 millones de sacos, «hoy en día apenas se logró una cosecha de dos millones 200 mil sacos, lo que significa una caída de más del 50 por ciento», declara alarmado el también cafeticultor.

Y para complicarles aún más el panorama el precio del grano aromático anda muy bajo debido a que en países como Brasil, Colombia e Irán, donde había caído la producción, el día de hoy están repuntando y por mucho.

Además el problema del hongo de la roya se derivó por el cambio climático debido a que «a veces llueve, a veces no, hace mucho calor, hay variabilidad de temperaturas y todos esos factores influyen para que aparezca», señala el profesor-agricultor. Y vaya que apareció más virulento.

 

DESIDIA Y MÁS DESIDIA

Pero, ¿por qué creció el problema de la plaga de la roya?

A pesar de que ya se tenían noticias de la estela de pérdidas que dejó a su paso por Sudamérica y Centroamérica este flagelo, nadie hizo nada, todos decían que llevábamos mucho tiempo conviviendo con ella (la roya apareció en México en 1981), que todo estaba bajo control, pero no contaban con que con el cambio climático la amenaza sería mayor.

La plaga con características más agresivas llegó a las regiones productoras de Chiapas frontera con Guatemala y ahí encontró las condiciones propicias para expandirse debido a que las plantaciones eran viejas y débiles porque los cafeticultores no hicieron su chamba, las sembraron, las explotaron, las descuidaron y no las renovaron. Se olvidaron de que una planta así como produce, también come.

Y Argüello Miceli no solapa a sus colegas y representados, reconoce que ellos -–y se cuenta también él– tuvieron mucha culpa para que la roya se dispersara tan rápidamente por todas las zonas productoras del aromático que tiene nuestro país, cuando declara que «sí señor, hay que reconocerlo, yo soy productor de café y lo reconozco que también nosotros los descuidamos (a los cafetales), un día fuimos productores, luego fuimos recolectores, le dimos un mal manejo a los cafetos, no los nutrimos, ya no nos pusimos a preparar la tierra y pues caro pagamos también eso».

Y agrega como queriendo matizar el asunto «claro que también hay cuestiones que nos afectan en el bolsillo, como cuando baja el precio del café o se presenta alguna enfermedad en algún familiar y pues queda uno ante la disyuntiva: o le da de comer a su familia o le da de comer a las plantas», señala.

 

¿POR QUÉ SE DEJÓ CRECER?

Al preguntarle al dirigente cafetalero ¿por qué no se hizo nada cuando iniciaba este problema? responde que ellos reportaron la situación a la SAGARPA, pero la respuesta que obtuvieron no fue la esperada, no se actuó con prontitud, ya que la dependencia federal no reconoció el fuerte problema que ya se tenía.

Y el profesor Arguello Miceli señala que prueba de ello fue que decidió utilizar un fungicida biológico que no dio los resultados esperados, «sacaron un producto biológico, pero la verdad, es que fue de manera experimental, y pues no dio los resultados que queríamos», refiere.

Era poco eficaz ya que su efecto duraba sólo 20 días, lo que provocaba que los cafetos se tuvieran que fumigar en un mayor número de veces lo cual elevaba los costos, «un producto cuya eficacia es sólo de 20 días, pues sale caro fumigar las plantaciones, su eficacia debe de ser de 70, 80 días para decir, esto es bueno», señala el productor chiapaneco.

Esto se le reportó a la SAGARPA, pero la dependencia federal se «montó en su macho» y no reconoció que ese producto pues no les servía a los cafeticultores para combatir al enemigo que no paraba en su avance, «se les dijo que realmente no era un producto con mucha eficacia, y bueno se pasaron los tiempos,…», y ahí están las consecuencias.

 

SALVADOS POR LA CAMPANA

Pero para Argüello Miceli lo mejor que le pudo haber pasado al sector cafetalero del país fue el cambio de mando en la dependencia federal «porque ahora arribaron nuevas personas a la SAGARPA y llegaron con más responsabilidad», afirma.

Señala que actualmente SAGARPA trae un programa muy ambicioso que consiste en la renovación de cafetales, compra de plantas de café tolerantes a la roya, la creación de viveros a nivel nacional, además de paquetes tecnológicos y asistencia técnica.

Entonces, afirma, le han dado mucha seriedad y prioridad a este problema que tienen los cafeticultores. Ya están las reglas de operación, la mecánica operativa, entonces esperan que este año haya nuevas perspectivas para la cafeticultura nacional, porque «de antemano vemos que hay un cambio de actitud con las autoridades que llegaron a SAGARPA y pues creo que va a salir favorecido el sector cafetalero», señala esperanzado el coordinador ejecutivo de la AMECAFÉ.

Porque para el académico-agricultor este desastre que vive actualmente la cafeticultura nacional, es la oportunidad para hacer bien las cosas, para trabajar y revertir la situación, él cree que poniendo en práctica todo lo anterior, en unos cinco, máximo siete años, podamos estar sacando los 10 millones de sacos de café.

Y pone de ejemplo a Colombia, país que después de producir 12 millones de sacos, luego que le llegó la roya, bajó a seis y actualmente su producción está entre 13 y 14 millones de sacos, «entonces quiere decir que hay soluciones», afirma convencido y abunda, «yo creo que tenemos que tomarlo con algo de optimismo, porque no puede ser que ya sintamos la derrota, tenemos que enfrentarla haciendo bien las cosas con el apoyo del gobierno federal, estatal y municipal, con la suma de los esfuerzos de todos y con financiamiento también, vamos a salir adelante».

 

PREPARARSE PARA COMPETIR

Luego de la firma del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, también conocido como TPP por sus siglas en inglés, se afirmó que varios sectores de la agricultura mexicana podrían salir afectados si no se «ponían las pilas» y uno de ellos es el cafetalero, dada la situación en que se encuentra y por la presencia de Vietnam, líder productor en el mundo de café Robusta, variedad muy apreciada por la industria alimenticia porque es más barato que el Arábiga, que se produce en nuestro país.

Sobre el tema, Argüello Miceli reconoce que a quien más se le teme es al país asiático, pero la clave, señala, es prepararse y ser más competitivos. Además, agrega, que México tiene una gran ventaja que es el reconocimiento a nivel internacional de la calidad del café que aquí se produce.

Además, afirma, que se tienen nueve años por delante para revertir la difícil situación, ser más competitivos y estar preparados para la competencia, ya que en el rubro del café, asegura, la entrada del producto extranjero al país será gradual y hasta el 2025 será cuando se abra totalmente el mercado, señaló.

«No deja de ser una competencia desleal, pero debemos prepararnos también para eso, tenemos que ser competitivos, sacar adelante la producción, con 20, 30 quintales que pudiéramos producir, ya se haría más rentable la actividad, entonces tenemos que ser competitivos», reconoce.

 

METERLE MUCHA PROMOCIÓN

Argüello Miceli reconoce que es necesario revertir la situación actual e incrementar la producción y la calidad de la misma para aprovechar el reconocimiento internacional que tiene el café mexicano para impulsar más su consumo tanto en el mercado nacional como en el exterior.

«En México, imagínese ya cuántos mexicanos somos, y el consumo interno afortunadamente va en aumento», (actualmente la adquisición per cápita es de 1.8 kilogramos, la meta inmediata es incrementarlo en otro.5) entonces por qué no seguir el ejemplo de Brasil, donde el 50 por ciento de su producción, 18 ó 20 millones de sacos, es su consumo interno, entonces nosotros ¿por qué no hacer lo mismo?», cuestiona en forma retadora.

Asegura que es urgente que los cafeticultores se pongan la meta de renovar cafetales, suplirlos con plantas resistentes a la plaga, acabar con la roya y reactivar la producción para poder salir adelante, para poder cubrir la necesidad del consumo interno, «pero sobre todo, para que realmente sea una actividad rentable, que sea una actividad donde pueda realmente vivir bien el productor», afirma el líder cafetalero.

Y agrega que actualmente las organizaciones que él encabeza traen algunas metas que cumplir este año y entre ellas está la promoción del consumo interno, «seguiremos trabajando en eso», afirma y remata con voz firme «porque los cafeticultores estamos confiados en que en cuatro ó cinco años debemos volver a obtener una buena producción, lo tenemos que hacer, con el esfuerzo de los productores y del gobierno, unir esfuerzos y voluntades, organizarnos, porque haciendo las cosas bien, vamos a salir adelante», finalizó el dirigente cafetalero.

TF | Roberto Silva

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