La recría de la becerra lechera

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BECERRA de lactancia.
BECERRA de lactancia.

Es la etapa más importante de la ganadería; lo que haga el ganadero con acierto o no en este periodo, tendrá un impacto en la economía de su empresa.

TF/Roberto Silva

Hablar de la recría de becerras, es hablar de la etapa más importante de la ganadería lechera. La vaquilla de reemplazo que ahora está en la etapa de crianza, con el paso de los meses se convertirá en una vaca en plena producción.

Y como la etapa de crianza es la de mayor vulnerabilidad para el animalito, se debe poner mucho cuidado, ya que el mayor índice de mortalidad se da en este periodo, sobre todo en el primer mes.

En muchos hatos lecheros, por no decir que en la mayoría, entre el 20 y 30 por ciento de los animales en producción se desechan cada año, por lo que es vital tener el reemplazo listo para que la producción del hato no decaiga.

Lo que haga el ganadero con acierto o no en esta etapa, se transformará en satisfacción o frustración y tendrá un impacto en la economía de su empresa. Eso es un hecho.

Para que nos explique esta importante etapa, visitamos al MVZ. Eduardo González Covarrubias, maestro investigador del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad de Guadalajara, quien además es asesor técnico de establos y empresas lecheras.

El maestro González Covarrubias, con más de dos décadas de experiencia en la materia, nos dice que la recría o crianza de becerras lecheras o vaquillas de reemplazo, tiene cuatro etapas: lactancia, crecimiento, desarrollo y vaquilla.

Hablar de lactancia es hablar de los dos primeros meses de vida; el crecimiento es de los dos a los seis meses; el desarrollo es de seis meses a un promedio de 12-14 meses de vida y la etapa final es de esos 12-14 meses a cuando pare la vaquilla por primera vez.

¿DE DÓNDE VIENE?

«Pero también hay que hablar desde atrás», señala González Covarrubias. «Desde atrás es: nació una becerra, ¿qué genética trae?».

«Hay que ver quién es la madre para saber todo su árbol genealógico, qué semen, si fue inseminación artificial, que ya es muy común, qué pajilla de semen le pusieron a esa vaca».

«Es ahí donde abrimos el portafolio de qué genética estoy haciendo, si yo le puse el semen del toro fulano, de la clave fulana, quiere decir que estoy mejorando cosas de la madre, porque cada cría, se supone que debe mejorar a la madre», recalca el veterinario.

González Covarrubias aconseja que cuando se llegue la hora de seleccionar y comprar semen, el dueño del hato ya debe conocer, ahora sí que a fondo, las bondades y debilidades de cada una de sus vacas como grupo. «Si yo tengo vacas con deficiencias en los ligamentos, pues entonces voy a comprar semen con ligamentos muy reforzados».

«Si tengo vacas con deficiencias en aplomos, pues voy a comprar semen con aplomos con signos positivos, fuertemente positivos, de grupa, de velocidad de ordeña, hasta contra la propia mastitis; de sólidos, como se vende leche, lo que debe de ser por default, es que cuando compremos semen debe ser siempre favorable a los sólidos, a la proteína y la grasa», recomienda el experto.

Cuando hacemos esa genética propia del establo, es cuando ya inseminamos a la vaca y nace la becerra con un respaldo genético.

«Desde antes de que la vaca se alborotara, ya tenemos ese respaldo genético», nos dice el veterinario.

EL PERIODO SECO

Llega la hora de inseminar; la vaca queda gestante, se le programa su periodo seco, lo que significa que en dos meses no se va ordeñar, también se debe valorar la condición de la vaca, que no esté ni gorda ni flaca, porque después me lo cobra en salud del animal y en calidad de calostro, afirma el médico.

Y su ubre, que ya no va a producir leche, pues se va a un periodo de reposo, «que se vaya sana, que no se vaya enferma, porque si se va enferma, es muy posible que nos vaya a parir con secuelas de la enfermedad», advierte.

TÉNGALO EN CUENTA

Al nacer la becerra, el productor debe asegurarse un buen calostro, ya que la placenta de la vaca, al contrario de lo que sucede con la de los humanos, no le va a transmitir ninguna defensa a la becerra en el vientre.

Ante esta situación, el productor tiene que darle a la becerra esas defensas o inmunoglobulinas que tiene la vaca, vía calostro, por eso es de gran importancia que cuando la ubre ya no se va a ordeñar esos dos meses antes del parto, esté sana, para cuando se tenga esa fabricación y producción de anticuerpos, el calostro, sea totalmente sano y libre.

Por todo lo anterior el experto recomienda: «Al nacer la becerrita necesito que tenga automáticamente esas defensas, porque si no, se me va a morir. Entonces ¿cómo lo logro? Con la ingesta de calostro. Ahí yo necesito asegurar que se lo tome y no puedo dejarlo a la antigua, de que la becerra se levante y mame calostro a la vaca, no».

«En nuestras disciplinas de trabajo, eso ya quedó en la historia, nos tenemos que asegurar y confirmar que de verdad lo hizo, y ¿cómo lo podemos confirmar? Dándolo uno mismo».

LA LACTANCIA, ETAPA VITAL

En resumen, sin importar si va a tomar calostro de la madre o calostro descongelado, debe de consumir el 10 por ciento de su peso, que es hablar de un promedio de cuatro litros, antes de las dos horas de nacida. Es decir, casi inmediatamente. Eso es vital para la becerra.

Con ello, dice González Covarrubias, «yo me aseguro de que esas defensas ya las tenga la becerra. Esas defensas tienen una vida útil, es decir, su función dura ciertos días y luego desaparecen, pero para eso, la becerra ya sintetiza sus propias defensas también, ¡pero con una base: la copia y memoria de la madre»!

Saber manejar bien la etapa de la lactancia es muy importante e impactante porque es ahí donde está el mayor porcentaje de enfermedades y de muertes. Entonces ahí el manejo es: «leche, o sea, los primeros dos meses de vida va a tomar leche, lo típico y así lo aconsejo, dos litros en la mañana y dos litros en la tarde, y un concentrado iniciador, que le proporcionará más proteína y energía. También los dos meses».

Recomienda que este iniciador se le empiece a dar a la becerra a partir de los tres días de nacida.

DARLE O NO DARLE AGUA

Sobre la importancia de la cantidad de agua que debe consumir la becerrita hay varias opiniones y al respecto el maestro Eduardo declara: los científicos nos han demostrado que con la toma de leche que se le da en la mañana y en la tarde, es suficiente humedad o líquido para que no se le dé agua.

«Sí, pero en ocasiones se les olvida, y a nosotros los de campo no nos toman en cuenta, -dice en tono de reproche- de que la genética, la alimentación y el confort están modificados y la práctica nos dice que si le ponemos agua, ¡toma mucha agua! Lo que nos dará como resultado becerras bien desarrolladas. Eso lo comprobamos día a día en el campo», enfatiza el experto.

Las vacunas son otra parte muy importante en la etapa de lactancia. Ahí empiezan los calendarios de vacunación para tenerla protegida durante su desarrollo.

«Si yo cuido la alimentación, que la divido en dos (mañana y tarde), leche, su agüita fresca y su concentrado iniciador, ya tengo el gane de la becerra, más su calendario de vacunación para que no le pegue alguna enfermedad, pues yo saco animales sanos ¡y barato! ¿Por qué barato? Porque si se enferman, sale muy caro y se atrasa el desarrollo del animal», señala el asesor técnico.

Todo personal que trabaja en una crianza de becerras, debe de tener en cuenta que las atenciones son básicas en esta etapa, «cuando a las becerritas las sacamos de la lactancia, ya es raro que se nos enfermen y se van desarrollando, pero -insiste el experto- la lactancia es lo delicado, ahí están las atenciones, ahí está la batería. Y eso es puro manejo».

PRÁCTICAS OBSOLETAS

Para González Covarrubias en la etapa de la lactancia existen prácticas que ya son obsoletas. Eso de corraletas comunitarias ya pasó a la historia, porque es un contagio increíble de neumonías y diarreas, dice.

Hoy, las becerritas de lactancia se trabajan de manera individual. Tienen su casita como si fuera una perrerita con un patiecito. «Ahí van a estar los dos meses y ahí le vamos a poner en unas cubetas, su leche, su agua y su concentrado iniciador y, muy importante, cuidar la higiene», aconseja.

Como son casitas movibles, «cada que metamos tandadas nuevas o hileras nuevas, las cambiamos de lugar; dos meses adelante y los siguientes dos meses, ya que saquemos a estas becerras, las cambiamos atrás».

«Al hacer esto, aparte de que las desinfectamos, estamos “moviendo su suelo” y tenemos un control biológico muy bueno, tanto por la desinfección como por el propio sol, además de que las becerritas no tienen contacto con nada».

Para González Covarrubias, otra práctica obsoleta es tener esas becerritas en jaulas elevadas bajo una nave, «también ya pasó a la historia. Ahí descubrimos que nos hacían daño en dos sentidos: si no las limpiábamos diario, (el resultado) eran becerras enfermas con diarrea, y si las limpiábamos diario, las becerras eran muy susceptibles a sufrir problemas respiratorios por la humedad».

«Entonces esas naves ya pasaron a la historia y ahora lo que tenemos son corraletas a cielo abierto», informa.

HIGIENE Y COMER A SUS HORAS

González Covarrubias dice que como el alimento, por lo general se maneja en baldes, diariamente se tiene que usar uno limpio y con alimento nuevo.

«Aquí lo que importa es la higiene, porque si nomás nos dedicamos a rellenar el balde del alimento en esa etapa tan delicada, lo único que vamos a hacer es cultivar hongos, bacterias que nos van a matar al animal, que a esa edad es muy frágil. Y lo mismo es con las otras dos cubetas, en la de leche y en la del concentrado», indica el experto.

Otro aspecto importante es a qué horas se sirve la comida. El horario debe ser el mismo siempre, al igual que la temperatura de la leche. En el iniciador no se manejan temperaturas, pero en la leche sí. Recuerde, debe ser a una temperatura de 37 grados, diario.

Sobre este punto, González Covarrubias advierte: «si el granjero me va a mover los horarios de servidas, y sobre todo la temperatura de la leche, entonces la becerra se va a enfermar, porque su aparato tracto-digestivo va a sentir cambios bruscos y eso le va a causar lo que llamamos “diarreas mecánicas”, y si continuamos con esas malas inercias, se convierte en infecciosa y el animal muere».

«Pongo estos ejemplos y hago insistencia sobre los cuidados porque la lactancia es la etapa muy sensible, frágil y clave para que la becerra se convierta en una vaquilla», señala el veterinario.

EL DESARROLLO

Al pasar a la etapa de desarrollo la becerrita recibe otro régimen alimenticio. Ahí ya no hay leche sólo agua y se le sigue dando un concentrado, pero ya con menos exigencias en proteínas y en energía, y le podemos dar, con toda confianza, fuentes de fibra como la alfalfa.

Sobre este tema el médico Eduardo afirma: «yo estoy a favor de la alfalfa achicalada, la alfalfa henificada, en becerras de dos a seis meses, ese tipo de forraje es de muy alta digestibilidad, ya que tiene buenos niveles de proteína, de minerales y se complementa con el concentrado. El aparato tracto-digestivo de la becerrita no sufre para nada con estos cambios alimenticios; está haciendo su conversión conforme crece el animalito y esa es la etapa de desarrollo».

EL CRECIMIENTO

Ya en la etapa de crecimiento se le puede alimentar con forrajes más toscos como rastrojos, maíz o sin maíz, avena, rollos de pasto, silos de maíz, de alfalfa, de sorgo. Estos a partir de los seis meses de edad, la becerra los aprovecha muy bien.

Sobre este aspecto de la alimentación en la etapa de crecimiento, González Covarrubias toca un punto importante para la producción del establo y para la estética de los componentes del hato: «en la etapa de lactancia, los forrajes en la becerra la van a matar; en la etapa de desarrollo, de dos a seis meses, el forraje tiene que ser muy selecto, si se le dan forrajes toscos, de mala digestibilidad, no creo que se muera la becerra, pero va a tener mala conversión y esto va a hacer que su panza crezca mucho y el resultado será las famosas becerras chaparras y panzonas».

Pero González Covarrubias tiene la solución para no criar animalitos amorfos. «Si le damos de dos a seis meses forraje de calidad y le manejamos otro tipo de forrajes no tan exigentes después de los seis meses, van a ser animales que van a tener muy buena capacidad abdominal, digestiva y torácica».

VAQUILLA

Cuando llegamos a la etapa de los 12 a 14 meses, es cuando ya la tenemos que inseminar, se le va a dar su servicio de inseminación por primera vez. Por lo general las becerras son muy fértiles, ya que no traen historias de infecciones en el útero ni patologías ni abortos.

Sobre este asunto, González Covarrubias señala que «son úteros vírgenes, muy fértiles; se elige qué toro es el que se le va a meter, vía pajilla, de acuerdo a nuestro programa genético. La servimos, queda gestante y a los 22 ó 24 meses de edad, tiene su primer parto».

Cuando esta vaquilla ya está gestante, sus requerimientos nutrimentales son muy sencillos. Como no produce y todavía está en desarrollo, si se manejan buenos forrajes, con buena calidad de silo, posiblemente algo de alfalfa, rollos de pasto, con eso es suficiente para cubrir sus necesidades nutricionales y para que tenga un buen parto.

«Si no tenemos buena calidad de forrajes, entonces le vamos a dar los que estén disponibles, más un concentrado de vaca seca o vaquilla, si no hay de vaquilla, pues agarramos de vaca seca. Estos concentrados le van a proporcionar proteína, energía, vitaminas y minerales, para que llegue bien a su parto y se convierta en una vaca», finaliza González Covarrubias.

Entonces esas son las principales cuatro etapas de la recría de la becerra lechera: lactancia, crecimiento, desarrollo y vaquilla. Todo este trabajo de las etapas es bajo bitácoras, bajo supervisión de cómo se maneja la alimentación, qué tipo de alimentación, estar atentos a su programa de vacunación y con ello, tendremos buenos reemplazos.

RECUADRO

Dos pilares en la recría de la vaquilla

La alimentación y las vacunas son las bases para tener animales sanos.

Lo medular son los cambios en la alimentación en las cuatro etapas: lactancia, crecimiento, desarrollo y vaquilla. También la vacunación es vital, ya que son animales modificados genéticamente, entonces son muy susceptibles de enfermarse, independientemente de qué tan buenos van a ser en producción. Y nuestros ambientes, lamentablemente, cada vez son más contaminados. Por eso debemos de tener más programas de vacunación para que estén protegidas, tanto de agentes virales como bacteriológicos.

PARA SABER

Agusto

En la recría de becerras lecheras, aparte de la alimentación y la vacunación, hay otros aspectos que son importantes para tener una buena producción, uno de ellos es el confort. Importa cómo están los corrales, el confort que se tenga, independientemente sea una becerra a vaquilla o una vaca, debe tener sus metros cuadrados para ella sola. En dónde pisan, si pisan tierra, adoquín o concreto; si hay sistema de echaderos. También si tiene sus metros de sombra, dependiendo si hablamos de becerradas o de vacas; si tiene sus espacios frontales de comedero. Todo esto cuenta para que tenga confort.

EL DATO

Parámetros para inseminar una vaquilla

Para el MVZ. González Covarrubias, no es tanto la edad. Aquí el parámetro para servir una becerrita, en realidad son dos: el peso y la estatura de la cruz. El peso porque por lo menos, presume que tuvo más o menos buena comida. Y la altura de la cruz todavía es más exigente, porque para tener una buena altura de la cruz del lomo de la becerra, es porque desde que nació se le alimentó adecuadamente, porque el desarrollo óseo es crónico, es por tiempo. El desarrollo muscular depende de lo que le apures para que coma.

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