GFSI: La Venganza de los Sith

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LA CONFIANZA del consumidor necesitaba ser fortalecida y mantenida a través de una cadena de suministro más seguro.
LA CONFIANZA del consumidor necesitaba ser fortalecida y mantenida a través de una cadena de suministro más seguro.

Por: Luis Alberto Cruz García

Desde 1977 hemos estado encantados de conocer una historia de valor y coraje, donde la fuerza de la libertad hizo que pequeños grupos de rebeldes se enfrentaran al Imperio Galáctico, el más grande que alguna vez ha llegado a las pantallas. 28 años después una secuela llamada, “Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith (La Venganza de los Sith, EUA, 2005) nos ilustra cómo se formó ese imperio estelar. Y me acordé del GFSI.

No crea que GFSI es una galaxia, aún cuando algunos de sus integrantes pretenden portarse como superestrellas. Se trata nada menos que de la más grande e influyente organización en materia de inocuidad de alimentos, la multicitada Iniciativa Global de Inocuidad de Alimentos, o Global Food Safety Initiative, de ahí su acrónimo.

Los Sith son personajes malvados y poderosos que han buscado el poder de una galaxia muy, muy lejana, en donde se desarrolla la historia de la película. Este poder lo pueden obtener solamente mediante el engaño y la conspiración, fingiendo el secuestro de su líder supremo, el Sith Darth Sidious, disfrazado de canciller supremo, quien obtiene poderes absolutos para crear el Imperio Galáctico, un consorcio de malhechores, contrabandistas y señores de la guerra cuyo objetivo es controlar el comercio interplanetario.

GFSI es muy parecido al Imperio Galáctico, aunque con un propósito más noble. Su historia se remonta a 1931, con la celebración de un congreso convocado por la Asociación Francesa de Cadenas de Alimentos (SMAS). Posteriormente, con el beneficio a vistas de reunirse anualmente, se crea el CIES, o Comité International d’Emtreprises à Succursales en 1953, organización principalmente formada por mayoristas y supermercados, que por muchos años se dedicó a atender temas relacionados a la proveeduría de bienes de consumo, entre ellos, los alimentos.

El negocio de la venta de alimentos al detalle, o retail, representa una cifra casi astronómica. Sólo en Estados Unidos significa la friolera de $790 mil millones de dólares anuales. ¿Es mucho? Bueno, trate de imaginar que todo nuestro bien amado país sólo exporta poco más de $25 mil millones de dólares en el mismo plazo de 12 meses. Pero conforme avanza el producto en la cadena de suministro, este va generando valor. Esto lo saben no sólo los dueños de supermercados y mayoristas, sino también los grandes fabricantes de alimentos, quienes han creado el concepto de «commodities» para referirse a bienes de consumo masivo y genérico en todo el mundo.

¿Y qué tiene que ver esto con la inocuidad y el GFSI? Pues resulta que en la década de los 80’s y 90’s del siglo pasado, se dieron diversos incidentes de inocuidad de alimentos en productos «commodity» y que afectaron la historia y reputación de grandes marcas de fabricantes, mayoristas, restaurantes y supermercados. Estos incidentes de contaminación de alimentos alcanzaron productos que se comercializan a nivel global y que ostentan marcas reconocidas en todo el mundo. Productos además que contaban con una, dos y hasta tres certificaciones de calidad e inocuidad de diferentes proveedores de renombre en todo el mundo.

Estos proveedores no eran más que empresas privadas que, con un poco de arrojo emprendedor y un mucho de improvisación, copiaron una que otra norma de inocuidad de alimentos y lanzaban su certificación estrella. Así nos enteramos de la existencia de HACCP de fulano y el HACCP de mengano, la mayoría burdas copias del documento titulado «CXP-001, Principios Generales De Higiene De Los Alimentos, CAC/RCP 1-1969», que contiene la metodología HACCP tan usada para la gestión de peligros químicos, físicos y biológicos en alimentos, y que se conoce en el mundo gracias a la FAO y OMS de la Organización de las Naciones Unidas.

Hartos de que las empresas tuvieran diversas certificaciones que no les ayudan en nada y que el consumidor se enfrentara a confusiones para saber quién certifica qué y que los productos ostentaran logotipos inintelegibles, una fresca mañana de marzo del año 2000, CEOs de las principales compañías globales en alimentos se reunieron en el seno de CIES en París y acordaron que la confianza del consumidor necesitaba ser fortalecida y mantenida a través de una cadena de suministro más seguro. Igual que el congreso de la República Galáctica, GFSI se lanzó como una fundación sin fines de lucro, para lograr una armonización de las normas de inocuidad alimentaria para eliminar la duplicación de auditorías en toda la cadena de suministro y permitir la evaluación comparativa de certificaciones a fin de discriminar a aquellas que no fueran competitivas y sólidas. En ese momento, no había ningún esquema existente que pudiera ser calificado como «global» y que pudiera ser adoptado en todo el mundo en todos los sectores o categorías de alimentos.

Tres organizaciones de supermercados decidieron adoptar esta iniciativa y así dieron vida al GFSI. El Food Marketing Institute de Estados Unidos, el British Retail Consortium del Reino Unido y el International Food Standard de Francia/Alemania fueron las organizaciones que lanzaron por primera vez estándares globales, a saber, SQF en Estados Unidos, BRC en Reino Unido e IFS en Europa Central. Pronto se les unió el Dutch HACCP, un sistema diseñado para la industria de alimentos en los países escandinavos. Así, en el año 2002, cada organización presenta a consideración del GFSI sus normas globales y se da el primer reconocimiento de estándares.

¿Por qué es tan importante el reconocimiento de GFSI? Si hablamos de poder económico, GFSI bien podría ser una potencia mundial. Ahí participan y muy activamente organizaciones como Wal-Mart, Tesco, Aeon, Coca Cola, Cargill, Royal Ahold, Metro, Carrefour, McDonald’s, Kroger, Tyson, Wegmans y Danone. Voltee a su alacena o refrigerador: al menos tiene un producto de estos fabricantes o ha comprado alimentos en alguna de sus tiendas o ha comido en alguno de sus restaurantes.  De esta forma, el tener el reconocimiento de GFSI para una norma significa cumplir la expectativa de inocuidad de cualquiera de estos grandes fabricantes y detallistas o supermercados.

En el año 2007 es cuando el GFSI realmente se convierte en un parámetro local y en el 2008 es cuando los compradores globales de alimentos les exigen a sus proveedores la implementación de cualquiera de los esquemas reconocidos. Ya se había sumado GlobalGAP, Canadá GAP y FSSC 22000 en sustitución del ISO 22000 que nunca pudo obtener reconocimiento del GFSI. Los proveedores ven ampliadas sus opciones, pero en realidad se limitaban a los servicios disponibles en su país, así que en México se veía un crecimiento importante de SQF y BRC mientras que en el sector primario dominaban SQF y GlobalGAP. Es como en la película: «Con el fin de garantizar nuestra seguridad y estabilidad, la República se reorganizó en el primer Imperio Galáctico, para una sociedad segura que les asegura durará diez mil años…», dice Darth Sidious en el rol del Canciller Supremo Palpatine al tomar el control del congreso.

El esfuerzo globalizador en materia de certificación de inocuidad reconocida por GFSI es en el año 2009, cuando CIES se transforma en el Consumers Food Forum y se lanza el esquema de reconocimiento por categoría de alimentos, conocido como el alcance (scope en inglés) de los estándares de certificación. Así, en el 2010 se estrena una conferencia global de inocuidad de alimentos que sale por primera vez de Europa, se crean grupos de trabajo en Norteamérica y Asia y GFSI empieza una labor de extensionismo con diferentes sectores y grupos de la industria. La sexta versión de la Guía de Equivalencia de Normas Globales se publica dando cabida a absolutamente todas las categorías de alimentos para humanos y abre espacios para alimentos para animales de granja y mascotas. Se añaden nuevos estándares y otros dejan de tener reconocimiento.

Así, el día de hoy podemos ver normas aplicables en el sector primario, en el pre-proceso de alimentos frescos o crudos, en la manufactura o industrialización, hasta en la distribución y comercialización. Si, del campo a la mesa y certificados en todo el mundo, con un solo objetivo: una vez certificado, aceptado en todo el mundo. Pero esto no es tan cierto, los grandes compradores de alimentos siguen sin aceptar del todo cualquier esquema GFSI. Wal-Mart por ejemplo ha seleccionado sólo 4 estándares GFSI como aceptables; Tesco da preferencia a las normas europeas, y algunos fabricantes de alimentos presionan a sus proveedores con el coco del GFSI: «si no te certificas no te compro». Pero una pregunta que queda flotando en el aire es: ¿Qué pasaría si los proveedores deciden no certificarse? ¿Dejarían los compradores de comprar? No lo creo.

En la conclusión de la película Darth Sidious se levanta con el poder del Imperio al lado de su nuevo aprendiz, Darth Vader, con quien establecerá un sistema de gobierno similar en toda la galaxia. GFSI busca el mismo parámetro en la industria global de alimentos, una sola certificación, un solo estándar, pero sin planes malévolos de dominancia mundial. ¿o sí? Que la fuerza los acompañe.

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