Fumigación Agrícola: Ángeles del Campo Nacional

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LOS ÁNGELES del campo son una especie en peligro de extinción. El tiro de gracia puede darlo la autoridad sino los reconoce como parte importante del sistema agroalimentario nacional: Federación Nacional de Pilotos y Propietarios de Aviones Agrícolas.
LOS ÁNGELES del campo son una especie en peligro de extinción. El tiro de gracia puede darlo la autoridad sino los reconoce como parte importante del sistema agroalimentario nacional: Federación Nacional de Pilotos y Propietarios de Aviones Agrícolas.

Los llamados «mosquitos benéficos», realizan el saneamiento de más de 10 millones de hectáreas de temporal cada ciclo. Esta labor abre la puerta del mercado internacional a los productos mexicanos y mueve la economía nacional.

TF/ Raúl Torres Lugo

Un «súper héroe» de la tercera edad, hoy como desde hace décadas, cuida la salud del campo mexicano, lo defiende de sus letales enemigos (plagas y enfermedades), lo fortalece y con sus cuidados y tratamiento le abre la puerta del comercio mundial a sus frutos.

El binomio  fumigador de cultivos compuesto por avión y piloto agrícola, catalogado por los productores de México además de personaje poderoso y letal, como ángel guardián del campo nacional y “mosquito” benéfico, es hoy un elemento indispensable para enfrentar a las alimañas nocivas que proliferan en tierras fértiles de país, ahora azuzadas por un cambio climático cada vez más agresivo.

A pesar de que pilotos y propietarios de aviones confiesan que ya resienten el medio siglo sobre sus espaldas y los aviones en el fuselaje, y de que ven transcurrir el tiempo sin la esperanza de relevo natural, reconocimiento oficial y seguridad laboral, confían en sortear todos los obstáculos que se les presenten y seguir siendo parte vital para la producción alimentaria del país.

A SACAR LA CASTA

A la fecha, para hacer honor a su apodo y regresarle la salud, productividad y prestigio al campo nacional, tienen que sacar la casta y sobreponerse a no menos de siete principales obstáculos que les pone el gobierno y la sociedad.

Primeramente, no han podido rebasar la ignorancia de autoridades y algunos sectores de la sociedad, que ni siquiera conocen, ni quieren conocer que hacen y la trascendencia de su trabajo. Segundo, estos mismos actores de la sociedad, no le dan el valor  e importancia que tiene la fumigación aérea para  el desarrollo comunitario y regional.

Tercero, hasta hoy, no han podido superar el haber sido  arrastrados a la desgracia que sufre un campo mexicano igual o más vetusto que ellos; pero  gracias a la pasión que sienten por su trabajo y a que tienen un arraigo por la tierra heredado por sus ancestros, han podido mantenerse.

Y no es casualidad el apasionamiento del gremio, advierten. Este amor por el campo lo siente y expresa la flota de pilotos y aviones fumigadores en la república mexicana, aseguran los abordados para este trabajo, porque el 80 por ciento de sus integrantes son campesinos transformados en pilotos y el 20 por ciento restante, son descendientes de familias campesinas.

Sin embargo, señalan pilotos y empresarios entrevistados en su lugar de trabajo, a pesar que la flota fumigadora del país depende casi en el 100 por ciento de gente del campo, no son conocidos ni reconocidos por autoridades ni sociedad como tal, por lo que al no recibir trabajo, ni apoyos gubernamentales, consideran que se han convertido en una especie en peligro de extinción.

NACIERON PARA VOLAR

No obstante afirman que nacieron para volar y cuidar el alimento de su gente y están convencidos que deben hacerlo, sin reparar en que están hartos, al igual que el 90 por ciento del sector primario en el país, de promesas incumplidas por parte del gobierno y de ser ignorados por las autoridades agrarias y buena parte de la sociedad: «Sin importar lo que pasemos, estamos ciertos que hay pilotos y aviones fumigadores para rato», confirman convencidos.

Empero, la problemática que sufren no termina con conocer que el campo no pasa por su mejor momento y que los productores, por ignorancia, creen que el contratar los servicios de fumigación aérea es un gasto y no una inversión. Creencia que a la postre, casi irremediablemente, los lleva a perder del 50 al 100 por ciento del cultivo. La situación que sufren va más allá de entender situaciones ajenas a sus servicios, asientan.

Como cuarto golpe que reciben a diario en su humanidad y bolsillo  es que son hostigados por la justicia federal y estatal por desplomarse sin permiso cuando el viento no les es favorable y la estabilidad del avión les falla.

SIN GARANTÍAS

Quinto derechazo, además cada que hay que alimentar el estómago del acorazado caricaturesco, son coartadas sus garantías individuales: sólo les es posible adquirir gas avión si muestran la bitácora del trabajo que realizaron para consumir el combustible comprado anteriormente.

Sexto vapuleo, consiste en que los organismos gubernamentales como la Comisión Federal de Electricidad, consideran que el accidentarse con sus torres o líneas, es un juego para nosotros y tenemos que pagar las consecuencias, de manera cruel y cara por nuestras supuestas malas decisiones.

Séptimo,  por lo incosteable de la labor, no hay relevos naturales ni para el piloto, ni para los mosquitos de acero y décimo trancazo que tiene al borde del colapso al llamado ángel de la guarda del campo es que, algunas gentes por desconocimiento los satanizan al pensar que son parte de un problema y no una solución.

CON TECNOLOGÍA DE PUNTA

Lo cierto es que en la actualidad aseguran los capitanes Cuauhtémoc González y Clemente Herox Mireles, no obstante que aviones y pilotos rebasamos los 50 años de edad, estamos debidamente capacitados y actualizados.

Cabe resaltar que los aviones, aunque son modelos 1965 y 1970, cuentan con los adelantos tecnológicos de punta como el GPS entre otros y reciben el mantenimiento constante y de primera línea: «está en juego nuestro sustento y nos jugamos la vida diariamente, como para no estar actualizados», comentan.

A la fecha, aseguran pilotos y propietarios de aviones fumigadores,  el gremio está más sólido que nunca y goza de la confianza de la cadena productiva del país: ¿Por qué razón los agricultores sí confían en el trabajo de este binomio?, por los resultados óptimos que presentan; porque su trabajo se refleja en su bolsillo y por  el aporte tecnológico y científico que tiene anexado a hombres y máquinas. Sin embargo, este boom no se refleja en sus finanzas y membresías, confirman.

LO SACAN DE TERAPIA INTENSIVA

No obstante, estos adalides del campo, sin pensar en la descapitalización que padecen desde hace años por la falta de empleo, continúan con su apostolado: diariamente surcan el cielo y cuidan del alimento de los mexicanos.

Al purificar los cultivos, que casi siempre los rescatan de terapia intensiva porque son considerados la última opción en la baraja de saneamiento vegetal, inducen un aumento a la productividad y por ende crece el bienestar del sector rural, aseguran los abordados para este trabajo.

Y algo más, gracias a esta acción antiséptica llevada a cabo cada ciclo en alrededor de 10 millones de hectáreas de cultivo de temporal a nivel país, abren la puerta del mercado internacional a los productos agrícolas locales y reconfortan la economía nacional.

UN PELO EN LA SOPA

Pero siempre hay un pelo en la sopa. A pesar del territorio que mantienen sano cada ciclo agrícola, el gobierno no toma conciencia de su labor; no la valora adecuadamente; por lo tanto, tampoco acepta a los acorazados lanza-químicos como parte del sistema agroalimentario, a fin de hacerlos partícipes de los beneficios gubernamentales.

Estamos seguros dicen los pilotos Clemente Mireles y Cuauhtémoc González, que su reacción es resultado de su ignorancia porque no se ha dado a la tarea de indagar que este mosquito benéfico, de vientre y alma fuertemente tecnificados, está tripulado por el campesino convertido en piloto y que además este individuo está altamente calificado para realizar esta labor.

La Sagarpa no se ha querido enterar que esta partecita del campo nacional, estos integrantes de calidad del sistema rural mexicano componen el binomio perfecto para enfrentar un cambio climático atroz, en la figura de plagas cada vez más nocivas, asegura la Federación Mexicana de Pilotos y Propietarios de Aviones Agrícolas.

No obstante, pese a dudas, abandono, satanizaciones, restricciones de combustible; de hostigamiento gubernamental, vigilancia estricta, entre otras linduras que les aplican a los pilotos, la flota mexicana de fumigadores aéreos, cada ciclo desde las alturas seguirá vigilando y exterminando a los enemigos de los cultivos temporaleros.

EJEMPLO REAL

Para muestra un botón, exponen expertos en aviación agrícola. Es la madrugada de un día cualquiera del mes de junio, la voz de alerta se dio la tarde anterior; la parcela del puente El Tecolote y la de Las Cabras de Rafael Arana; igual que las cien hectáreas del predio denominado De Coinan, propiedad de Jorge Sáinz vecino de Los Altos de Jalisco, están colmados de «visitantes distinguidos».

Los voraces bichos, fortalecidos por métodos obsoletos de ataque terrestre, amenazan con engullir de un bocado a todo ser verde y a los no tanto, que se encuentren en formación de los surcos en estos predios.

Se necesita la acción del aire y de manera inmediata: los únicos capaces, hasta hoy, aseveran los campesinos de la zona de la Ciénega de Jalisco,  son el binomio que semeja un personaje de una tira cómica moderna: el avión agrícola y su inseparable amigo, el campesino piloto.

TERQUEDAD DE PRODUCTORES

Cabe aclarar, antes del ejemplo dicen los capitanes abordados, que la realidad del campo en México cada siembra, es que el agricultor se niega a contratar al avión fumigador porque lo considera un gasto y no una inversión.

Primero, el productor intenta acabar con los enemigos de las plantas por tierra. Máquinas y hombres hacen de todo para salvar la cosecha, pero nunca tienen éxito. Por desgracia para la producción y fortuna de fumigadores aéreos, esta actitud del productor se repite cada labranza.

Como ha sucedido en los últimos años, debido a lo irregular del clima, a la “pichicatez” del campesino y su ignorancia,  la siembra en algunas regiones del país, se encuentra afectada en más del 50 por ciento de las plantas que componen ciertos cultivos. Y este caso del ejemplo no es  la excepción.

El insaciable ataque de plagas y enfermedades como el cogollero, la langosta, las ratas, palomilla y hongos se encuentra en todo su apogeo; está en riesgo de perderse hasta el 100 por ciento del cultivo en algunas parcelas.

UN SÚPER HÉROE

Hasta este momento, aseveran los capitanes entrevistados, es cuando deciden los agricultores llamar al mosquito fumigador. Lo consideran un apaga fuegos, un súper héroe; un  ángel del campo y lo más comprometedor, creen que su labor es infalible. «Por fortuna, casi nunca fallamos», comenta complacido el capitán Cuauhtémoc González Farías.

Cabe destacar, que antes de la llegada del avión fumigador, refiere el capitán Clemente Herox Mireles Barriga, como sucede en cada ciclo agrícola, fumigadores terrestres, humanos y metálicos, fracasan una y otra vez en el intento de desterrar a los inquilinos incómodos. Sólo después de todo eso, consideran que llegó la hora cero y aparecemos los súper héroes, comenta sonriendo el imberbe capitán.

«Es la hora de llamar al dúo de acero (avión y piloto agrícola) para que nos haga el milagro», menciona por su parte un campesino vecino de La Barca, Jalisco.

LLAMEN AL ÁNGEL DE LA GUARDA

Cuando ya no es posible por otros métodos, nos confiesan los agricultores, es el momento de convocar a los ángeles del campo; es el tiempo de traer al mosquito benéfico del surco; de poner en escena al binomio que desde hace décadas, al igual que un súper héroe, salvaguarda el campo mexicano de los peores ataques de bichos, comentan pilotos y dueños de avioncitos.

La realidad es que la vida del piloto y dueño de estos ángeles no es nada fácil, agregan. Su labor es trascedente y su trabajo es profesional. No hay horario ni tiempo para sentir miedo y a veces ni para convivir con amigos y familia, asientan los capitanes Cuauhtémoc González y Clemente Herox Mireles.

ALZA EL VUELO

Las cinco de la mañana y el crepúsculo se asoma. Un ángel se prepara para surcar los cielos.

Llegó el límite de tiempo. Es impostergable que el avión fumigador entre en acción de inmediato, porque ya fracasaron todos los intentos de desterrar a las sabandijas. A volar gaviotas, sentencian los capitanes en turno.

El capitán Clemente Herox Mireles Barriga con 36 años de vida y 10 de vuelo, está listo para levantar el vuelo.

Mientras se coloca sus arreos de combate,  confiesa que todavía su cuerpo se inunda de adrenalina cada mañana que se para al lado de su inseparable máquina.

Hoy, como acostumbra desde que era “cancholero” (ayudante de piloto agrícola), minuciosamente ausculta a su compañero de vuelo, más bien lo acaricia: cada una de las partes del protocolo de viaje y de dispersión de producto químico deben estar “al mil” y ser revisadas para ese fin. Y así lo hace como cada mañana que se reúnen estos amigos.

MÁS QUE HERMANOS

El avión y yo somos más que hermanos, asegura el piloto. Y tras el arrumaco al pequeño volador, le embarga esa emoción que concebía desde los doce años, cuando veía a su padre y su tío hacer piruetas en el aire; los observaba volar a escasos  50 centímetros de la espiga de los maizales y lanzar borbotones de un líquido blanquecino que a la postre, fortificaba las parcelas y los bolsillos de los agricultores.

Como sucede desde hace 10 años, poco antes del alba; bueno,  como cada vez que hay trabajo, el capitán Clemente se hace presente en la pista de aterrizaje ubicada a un lado de la carretera que va de Tototlán a Atotonilco el Alto, en el estado de Jalisco.

POTENTE VIEJITO

Se coloca juntito a su pareja; casi nariz con nariz del poderoso PIPER PAWNEE PA 25 modelo 1970 y se recuesta en su fuselaje a manera de reverencia.

La noche anterior, seis ayudantes se encargaron de ponerlo en forma. Revisa su equipo de trabajo; cuestiona si ya están las mezclas en el estómago de su amigo y consulta el GPS de su celular:

«Ubicar el predio es de vital trascendencia para evitar la dispersión del químico. De igual forma, cuidar el avión que vas a pilotear es protegerte a ti mismo. Y lo más importante, trabajar a conciencia y con profesionalismo para detener una plaga que merma la producción alimentaria, es poner un grano de arena por el país», acota en la entrevista llevada a cabo en la pista de aeronáutica ubicada en el campo de Jalisco.

A JUGARSE LA VIDA

Oscura la mañana levanta el vuelo, porque a decir de estos osados campesinos, es la mejor hora por aquello de mantener la sustentabilidad del avión y la mejor precisión en el “lanzado” de químico: una aventura más está en ciernes, un agricultor más podrá, de seguro, esta noche dormir tranquilo, comenta displicente.

Este día, de nueva cuenta se jugará la vida, como sucede desde hace una década cuando despegó para su primer vuelo, a fin de  rescatar el alimento de muchos mexicanos.

Con la mira puesta en los bichos nocivos para los cultivos, se santigua y le ruega a Dios le permita regresar. Sin embargo, son unidades de la aviación agrícola (avión y piloto), que nacieron para desafiar a la muerte, y muchos de ellos despegaron y ya no regresaron.

EL PELIGRO, SU ALIMENTO

Sentado prácticamente en dos alas que penden de un huevo de acero, el piloto agrícola tiene que usar todos los sentidos conocidos y no conocidos para hacer su labor.

Sin pensarlo dos veces,  estos kamikazes, le añaden riesgo extra a la acción: se dan el lujo de buscar obstáculos entre los árboles, cerros, líneas eléctricas, etc., el fin: hacer más placentero el viaje.

Para agregarle peligro a la misión, el «pony» que pilotean, va cargado con las municiones que presagian, tragedia no sólo para las rastreros y voladores que hacen convalecer los cultivos: lleva a sus espaldas jugos de muerte y como dicen en las historietas de terror, un descuido les resultaría fatal.

«Usamos todos los sentidos para cuidar nuestra salud y vida. Nosotros volamos por gusto, esta es la existencia que elegimos y no la dejaríamos por nada. Volamos para vivir, no para morir. Y  nunca pensamos en que vamos a quedar desbaratados en el suelo con nuestro avión, pero si eso sucede, bienvenida sea la muerte, interviene en la historia de su congénere el capital Cuauhtémoc González.

VOLAMOS PARA HACER EL BIEN

Sin embargo manifiesta convencido, nos mantiene alerta no el valor, sino la confianza en que volamos para hacer el bien. Confiamos en nuestro compañero de trabajo, en su capacidad, tecnología y seguridad que le imprimimos a nuestro negocio.

«Aunque viejos ambos (avión y piloto, junto con el sector nacional), no queremos dejar al campo desamparado, porque aunque le debemos el lento exterminio a que hemos estado sometidos, a un campo vetusto en concepto productivo y abandonado, amamos nuestro trabajo y no permitiremos que perezca, reitera González Farías.

Por esta razón dice sonriendo, muchos dicen que somos una especie en peligro de extinción.

Pero yo les digo, que este rubro de la agricultura nacional y mundial, permanecerá siempre al lado del campesino: «porque trabaja con honradez y apasionamiento. Porque la aviación agrícola le hace bien al campesino, a los cultivos, a la gente y a México», señala con marcado rictus de emoción.

SEGURIDAD EN LOS GLÚTEOS

Y hacen una confesión hasta cierto punto chusca, pero que lleva una enseñanza craza a los futuros pilotos agrícolas. No me lo va a creer, refieren con cierta picardía marcada en el rostro, confiamos nuestra seguridad en el aire, a una parte impensable de nuestro cuerpo, indican mientras sonríen de manera franca.

«Los glúteos son la parte vital para la seguridad del piloto. Las sentaderas, al igual que en los jinetes de  la alta escuela, son vitales para una buena faena y hasta para conservar la vida. En ellas se siente cuándo hay poca presión del motor y cuando hay que acelerar porque de no hacerlo, te va en juego la salud».

CON LA MUERTE A CUESTAS

La muerte está a nuestras espaldas, acota por su parte el capitán Clemente Herox Mireles Barriga. 500 litros de químicos que matan hasta a las culebras, nos acompañan.

Venenos que la mayoría de las veces ni sabemos que son, van en la panza del avión y salen disparados deliberadamente hacia la parte de atrás, por medio de un dispositivo de alta precisión. Por tanto,  si no contamos con la seguridad adecuada, puede costarnos una enfermedad de alto impacto y algo más.

Nosotros, afirma, tenemos el riesgo latente de estar en contacto constante con veneno, eso si no contamos con el equipo necesario para protegernos, pero por fortuna, lo tenemos y lo usamos sin chistar.

TODO UN RITUAL

Amanecemos arriba del avión y anochecemos, subraya Clemente Herox. Cuando hay trabajo, por los meses de junio a octubre, fumigamos en promedio 150 hectáreas por día. Cada avión, en esa época del año, lanza en todo el día 7 mil 500 litros de mezcla, sólo en el campo jalisciense.

Por todo lo anterior, refiere el descendiente de pilotos agrícolas, cada madrugada es un rito obligado comprobar que la pareja (avión) esté al cien en sus extremidades, órganos vitales, ojos y hasta escape.

Y permítame hacer una confesión, pide de manera atenta. Cada vez que repito el protocolo, revivo mis recuerdos y me inundo de  emociones encontradas que hacen que broten las lágrimas, señala el joven capitán.

CAUDAL DE EMOCIONES

Para empezar, comenta, me acuerdo de cuando mis familiares (padre, tío y hermano) vivían por y para romper el aire con sus naves aéreas y, por supuesto, cuando de pequeño deseaba ser como ellos. Porque debo decirle que soy de estirpe de pilotos agrícolas.

De igual forma me hace suspirar, señala al momento que inhala aire de manera más intensa, el recordar que tuvo que ser un extraño, don Alejandro Osorio, oriundo del estado de Nayarit, quien me diera la oportunidad de cumplir el sueño de conducir un mosquito fumigador, porque a mi padre le fue imposible: perdió un ojo en un accidente aéreo.

Y se le enchina la piel al recordar momentos felices en su diaria labor; peripecias que ha gozado sentado frente al timón que mueve el alma de su amigo (el avión fumigador).

Y a la vez, le vienen a la mente momentos tristes al evocar cómo tuvo que vivir un viacrucis de empleo en empleo, para poder llegar a desarrollar su vocación, el sueño de pilotear estos caricaturescos aviones.

NOSTALGIA EN EL AIRE

Y le invade la nostalgia muchas veces en el aire, al escuchar el rugido del estómago del ángel de acero y adentrarse en el baúl de los recuerdos para rememorar cómo su primo y su hermano, murieron al caer su aparato de acero.

Sin embargo, sin importar los tragos amargos y las tragedias, afirma convencido, «esta profesión es mi pasión; es la que sostiene a mi familia y a mis padres: Y estoy convencido que los aviones, el aire, el cielo y el campo, son mi razón de ser, de vivir  y volar».

Estos cuatro ángeles del sistema agrícola nacional, (Clemente, Cuauhtémoc y su dos máquinas aladas llamadas pony) al igual que cerca de mil pilotos y 2 mil aviones, según la Federación de Asociaciones de Pilotos Propietarios de Aviones Agrícolas de la República Mexicana, A.C., son los sobrevivientes en México de la debacle que vive el sistema rural del país.

FLOTA EN PELIGRO

La flota fumigadora, por desgracia para el campo nacional y a pesar del importante servicio que aporta al sector agrícola,  languidece no por obsoleta, sino por la ignorancia del gobierno y por la ambición del campesino.

Según datos de la Federación de Asociaciones de Pilotos Propietarios de Aviones Agrícolas de la República Mexicana, A. C., la flota fumigadora afiliada a esta unión nacional sólo cuenta al día de hoy con alrededor de 300 asociados y promedia 400 aeronaves.

En contra parte, hace 10 años, había unos 600 socios y 500 aviones, por múltiples problemas, asegura, año con año hay desbandada de pilotos y empresarios por la falta de apoyo y trabajo. Ha caído en este lapso de tiempo más de una cuarta parte de la flota, refiere el director de este organismo Fernando Hernández Ayala.

TEMO MORIRME DE HAMBRE

«Si hay algo a que le temo más que a desplomarme con mi sangre, con mi amigo, con mi avioncito, es a morirme de hambre por no tener trabajo», insiste el piloto y propietario de aviones agrícolas Cuauhtémoc González Farías.

«La fumigación aérea ha sido relegada, la han dejado de lado y están a punto de desaparecerla del mapa agropecuario del país», destaca a su vez el director de la Federación de Asociaciones de Pilotos Propietarios de Aviones Agrícolas de la República Mexicana A.C, Fernando Hernández.

Empero, ¿qué tiene que hacerse para que la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación. (Sagarpa) los reconozca como parte importante del sector agropecuario en México? ¡Qué nos entiendan! explica el también piloto agrícola Hernández Ayala.

¡Qué nos conozcan!. Porque sin lugar a equivocarme,  la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) no sabe que nuestra actividad es sumamente especializada y vital para el sistema alimentario nacional.

LO QUE IGNORAN LAS AUTORIDADES

A la vez ignora esta secretaría federal,  que nuestras aeronaves son piloteadas por el 80 por ciento de campesinos y  el 20 por ciento de familiares. También desconoce que los fumigadores aéreos, se encargan del trabajo difícil en el campo, que son vitales para la productividad, sanidad e inocuidad.

Al parecer desconoce también el órgano burocrático, insiste, que gracias a su esfuerzo y dedicación, se conquistan mercados. Que los aviones y pilotos agrícolas, hacen un trabajo tan especializado, importante y benéfico para la economía del país, que sin su presencia en las parcelas de México, se esfumarían superficies importantes cultivadas en varias regiones.

Es transcendental destacar, señala el líder de los pilotos agrícolas de México, que con el impacto que tenemos en el sector primario, en otro país el gobierno ya hubiera volteado los ojos hacia nosotros y, al menos, cuidado que nuestro trabajo no sea reprimido y hostigado.

«Si nosotros tuviéramos acceso a ser parte de la actividad primaria, podríamos tener los mismos apoyos que tiene un agricultor: aeronaves de mejor modelo y a nuevas tecnologías para que nuestro trabajo fuera más eficiente cada día».

RELACIÓN DE VAIVÉN

Pero parece que no ha quedado claro para los gobernantes mexicanos, que la relación fumigación aérea, cadena productiva y gobierno, es una relación de vaivén: si el piloto agrícola trabaja para el campo, éste se fortalece y  tiene una producción exitosa y de buena calidad. El productor, a su vez, puede realizar su venta interna o externa y con esta interacción el que sale ganando es México como país.

Lo real dice, es que el panorama para aviones y pilotos fumigadores no está tan claro; la aviación agrícola va en picada irremediablemente. ¿Por qué? Porque dependemos del campo y éste ahorita no está tan fortalecido, tan estable.

Ingeniero, ¿la Sagarpa los considera obsoletos ante llegada de la agricultura protegida, la hidroponia y adelantos tecnológicos como los drones?

Como tal no. Sí hemos visto que existen otras alternativas de labranza, pero al momento, por las necesidades alimentarias, difícilmente vamos a pasar a ser obsoletos, por el incremento  desmedido que ha tenido la población a nivel mundial.

La demanda alimentaria, quizás en muchos años, pudiera cubrirse con los nuevos adelantos tecnológicos, pero mientras tanto nosotros seremos requeridos de manera recurrente.

Ingeniero, ¿este rubro es una especie en peligro de extinción como lo mencionan sus compañeros?

Sí.  Si tenemos  aeronaves antiguas, pilotos antiguos,  agricultura antigua: suena lógico.

Pero a la vez es ilógico que este gremio desaparezca porque hasta el día de hoy, el sector primario nacional, considera fundamental  este servicio para cuidar la sanidad e inocuidad y el buen desarrollo del cultivo.

Cualquier parcela si no se cuida, efectivamente tiene una producción disminuida; ahí es donde nosotros le damos ese plus.

Quiero que quede claro: nuestro trabajo hace que el agricultor tenga una producción buena y sus ganancias sean excelentes. Pero lo más importante es que gracias a la fumigación por aire, el productor agrícola, puede continuar siendo parte de la producción agroalimentaria de México.

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LA FUMIGACIÓN AÉREA EN NÚMEROS

10 mil dólares cuesta colocar el GPS en el avión agrícola

2 mil aviones fumigadores, aproximadamente, existen en todo el país

1 mil pilotos y propietarios de aviones subsisten hoy a la crisis del campo mexicano.

40 a 100 mil dólares cuesta un avión mediano

1 millón 200 mil pesos es el valor de un avión pequeño sin equipar

300 pesos por hectárea le cobran al agricultor por el servicio de fumigado

200 mil pesos anuales en promedio gana un piloto agrícola

10 millones aproximadamente de hectáreas se  sanean cada ciclo a nivel nacional

12 mil hectáreas son fumigadas por seis avioncitos en una temporada  que dura tres meses por una sola empresa.

325 hectáreas es lo que más fumiga en un día un binomio en la zona de la ciénaga de Jalisco

40 veces cargan el avión en un día los capitanes

Fuente: Federación de Asociaciones de Pilotos Propietarios de Aviones Agrícolas de la República Mexicana, A.C. Pilotos y propietarios de aviones agrícolas del estado de Jalisco.

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FUMIGACIÓN CON DRONES

40 mil  dólares es el valor de un drone Alemán puesto en el campo de Guayaquil, Ecuador

111 mil dólares importación de drones Japonés de mayor capacidad a Ecuador

300 mil dólares costo de un tipo de avión no tripulado

23 dólares cuesta el poner el drone a trabajar y mil 200 dólares anuales por un seguro

6 dólares por hectárea cuesta el fumigar con drone

7 a 8 dólares  es  el costo estimado de fumigar una hectárea con  avioneta.

1 drone favorece el trabajo puntual de análisis, investigación y combate

6 drones se deben implementar para hacer el trabajo a gran escala

650 dólares por sueldo del piloto del drone

1 mil 300 honorario de pilotos fumigadores

1 avioneta está capacitada para hacer el trabajo a gran escala y a baja escala; además si se le implementa el equipo adecuado, el trabajo de análisis e investigación.

333 campesinos fueron encuestados

10 por ciento dijo aceptar el cambio de equipo: avión por drone

90 por ciento dijo estar satisfecho con el avión y piloto agrícola.

Fuente: Estudio titulado «Análisis de Factibilidad de uso de Drones en plantaciones Bananeras de la Provincia del Oro, realizado por alumnos de la Facultad de Especialidades  empresariales de la Universidad de Santiago de Guayaquil, Ecuador en el 2013.

LO DIJO

«No se debe olvidar que los aviones y pilotos agrícolas, aportan calidad, seguridad al cultivo, mejor rendimiento, disminución en la contaminación, eficiencia en la productividad; mejor producción, calidad en el servicio, tecnología; pilotos especializados, con aeronaves especializadas y mejoran y fortalecen la economía del país».

Ingeniero, Fernando Hernández Ayala

Director de la Federación de Asociaciones de Pilotos Propietarios de Aviones Agrícolas de la República Mexicana, A.C.

LO DIJO

«Usamos todos los sentidos para cuidar nuestra salud y vida. Nosotros volamos por gusto, esta es la existencia que elegimos y no la dejaríamos por nada. Volamos para vivir, no para morir. Y  nunca pensamos en que vamos a quedar desbaratados en el suelo con nuestro avión, pero si eso sucede, bienvenida sea la muerte»

Capitán Cuauhtémoc González Farías

Piloto y propietario de aviones agrícolas en el estado de Jalisco

LO DIJO

«Ubicar el predio es de vital trascendencia para evitar la dispersión del químico. De igual forma, cuidar el avión que vas a pilotear es protegerte a ti mismo. Y lo más importante, trabajar a conciencia y con profesionalismo para detener una plaga que merma la producción alimentaria, es poner un grano de arena por el país».

Capitán Clemente Herox Mireles Barriga

Piloto agrícola michoacano avecindado en Jalisco.

EL DATO

500 litros de químicos que matan hasta las culebras, acompañan al piloto en cada viaje. Venenos que la mayoría de las veces no sabe que son, van en la panza del avión y salen disparados deliberadamente, hacia la parte de atrás por medio un dispositivo de alta precisión.

LA CIFRA

2 mil aviones más o menos y alrededor de mil pilotos, componen la flotilla de ángeles de la guarda del campo en México. Son sobrevivientes de la debacle que vive el sistema rural del país desde hace más de dos décadas, aseguran pilotos y propietarios de aviones agrícolas en el país.

1 COMENTARIO

  1. Buenas noches me gustaría saver si ustedes tendrán un likido para fumigar os casaguates el los Potreros soy de Degollado jalisco y me jgustaria saver si lo asen cuanto me costará por echaría so 45 hectáreas las k se tendrían k fumigar me gustaría solicitar su numero para poder ablar con un representante por favor gracias buenas noches

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