Doña María Mercedes Gutiérrez, una mujer de espíritu inquebrantable

Cuando quedó viuda, con mano firme, sorteó las tempestades e hizo florecer los negocios que su esposo había iniciado.

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AQUÍ LA señora Mercedes Gutiérrez con su hijo Luis Felipe Villaseñor Gutiérrez en una cena de los criadores de ganado Brahman efectuada en Veracruz.
AQUÍ LA señora Mercedes Gutiérrez con su hijo Luis Felipe Villaseñor Gutiérrez en una cena de los criadores de ganado Brahman efectuada en Veracruz.

Su figura es frágil, pero su temple es de acero. Siempre con mano firme, pero amorosa, ella guió y encauzó a sus siete hijos para que juntos sacaran adelante los proyectos que su señor padre inició, pero que el destino quiso que no los viera crecer y florecer.

Esta mujer de espíritu inquebrantable es doña María Mercedes Gutiérrez de Villaseñor, empresaria y ganadera, y una mujer alteña a quien la vida ha puesto varias «piedritas en el camino» para poner a prueba su entereza y todas las sorteó, con el apoyo de su amado esposo quien la «supervisa y la guía» desde las alturas y de sus hijos, que son todo para ella, y gracias también a su lema: no dejarse caer.

SUS INICIOS EN LA GANADERÍA

Doña María Mercedes comenta a Tierra Fértil que su incursión en la ganadería se dio en 1972 porque su esposo, Enrique Villaseñor, tenía la inquietud de «entrarle» a esta actividad; para ello la pareja de emprendedores y enamorados esposos visitaron el prestigiado King Ranch en el estado de Texas, allí les llamó mucho la atención la raza Santa Gertrudis, y decidieron hacerse de 27 vaquillas y dos sementales y así en abril de 1972 se iniciaron en esa actividad en la ciudad alteña de Tepatitlán, Jalisco.

«Yo me enamoré de este ganado, la prueba está en que hasta la fecha lo tenemos, y he tratado de no dejarlo, de seguir y seguir con la raza», señala Doña Mercedes mientras sonríe.

Ella, como fiel esposa, siempre estuvo al pie del cañón al lado de su esposo, «yo siempre estuve muy pegada a él en lo que planeábamos, en el forjamiento de nuestro futuro, de lo que teníamos como proyecto de vida». Fue así como con el correr del tiempo, comenzaron a asistir a exposiciones ganaderas y a relacionarse con los demás criadores de la raza Santa Gertrudis del país.

Poco a poco, y bajo la guía del señor Julio Morales, que trabajaba en el King Ranch, «fue una persona muy querida, nos asesoraba y gracias a él y a sus consejos, fue como seguimos y prosperamos en la actividad ganadera», recuerda con una sonrisa Doña Mercedes.

«PICANDO PIEDRA»

Ellos siguieron «picando piedra», se iban a cuanta exposición los invitaban para darse a conocer más y más; comenta Doña Mercedes que inclusive organizaron una reunión en Guadalajara con varios criadores de Santa Gertrudis para conocerse más e intercambiar ideas, para ver cómo estaban en ese concepto y «seguir los consejos de ellos para llegar a tener mejor nuestro ganado», señala. Además mantenían contacto con el señor Julio Morales para recibir su asesoría y consejos.

El tiempo pasó, la familia creció, pero ellos siguieron abriendo camino; «agarraban» a sus hijos y andaban de arriba para abajo; asistían a Zacatecas, a Monterrey, Guadalajara, Ameca, Valle de Guadalupe, en fin.

«Nos invitaban a muchas exposiciones y siempre asistíamos. Enrique tenía un lema que decía: ahorita ven el ganado y entregamos tarjetas, pero es así como vamos a atraer los clientes, así nos vamos a dar a conocer». Como sucedió.

«Asistíamos con nuestros 7 hijos a muchas exposiciones y así, ellos se fueron involucrando también», relata la ganadera.

Para una mujer el transitar por un mundo dominado por el hombre, pues muchas veces no es fácil, pero Doña Mercedes, gracias a su temple, nunca se sintió achicada y ella así lo comenta: yo nunca me he sentido menos, al asistir a exposiciones, siempre me he sentido con la capacidad suficiente.

UN DURO GOLPE

Y tener esa virtud le ayudaría a salir adelante, pues en 1987 el destino le tenía preparada a Doña Mercedes una dura prueba que pondría a prueba su valentía y su temple granítico, ya que se fueron de este mundo, primero sus papás, enseguida su yerno y el 27 de mayo de 1988, murió don Enrique, su esposo.

Fue un golpe muy difícil para la señora, se quedaba sin su amado esposo y sin sus queridos padres, y tenía ante sí el enorme compromiso de sacar adelante a sus hijos y los negocios familiares que comenzaban a prosperar.

Confiesa que al principio fue difícil levantarse, porque se le iban los pilares en que se apoyaba: sus papás y su marido. «Éramos muy apegados, se oye mal, pero, no respirábamos uno sin el otro,… y pues sí, yo francamente me sentí mal… pues no crea (…) es como un cambio de vida; se siente como si nos llevara un torbellino y quedara uno en otro lugar. Pero bendito sea Dios, con la ayuda de mis hijos, salimos adelante», comenta orgullosa.

EJEMPLO DE ENTEREZA

Y esa entereza es un ejemplo a seguir para sus familiares y se lo demuestran en cada comentario: mis hijas me dicen: no mamá, tú que bárbara, tienes una valentía, un valor…, les digo: bendito sea Dios… Mis hermanas también siempre me dicen: no sabemos cómo sales tú adelante ante tanta circunstancia adversa, y les digo: Dios nuestro señor nos ayuda, y el ejemplo de mi marido que tuvimos todos, y no dejarse uno caer,… esa es su fórmula para mantenerse firme en los momentos difíciles.

Ella, a la par de que dirigía los negocios para que el proyecto de vida visualizado por Don Enrique y ella, siguiera creciendo, analizaba los perfiles de sus hijos para encauzados y que a futuro, llevaran las riendas de los negocios familiares.

Transcurrieron los años, y Luis Enrique y Adriana mostraron su inclinación por la ganadería, al respecto, Doña Mercedes comenta que: «Enrique los llevó muy pegados, desde muy chicos ellos llevaban ganado, iban a exposiciones, en todo estábamos, entonces ya ellos trataron de seguir ese camino. Ahorita realmente me siento orgullosa de que algunos de mis hijos como Luis Enrique, Adriana, mis nietos, estén ya en la ganadería».

Jesús estudió diseño industrial, él siempre optó por las comunicaciones, él más bien se fue hacia allá; entonces todo se fue dando para que uno se fuera hacia lo del ganado, otro para la televisión por cable, y otras dos de mis hijas, al negocio que habían abierto en 1983 de Agropecuaria Santa María.

«Estábamos tratando de salir adelante con todas. Pero fue una etapa dura, muy difícil, los golpes fuertes, pero gracias a Dios salimos adelante, hemos salido, y estamos aquí».

SU MARIDO, SU «MOTOR»

Doña Mercedes asegura que para poder con el paquete, lo que lo la hizo fuerte fue el amor por su marido; eso la llevó a ponerse como objetivo hacer prosperar los negocios iniciados por Don Enrique.

«Todos tuvimos ese buen ejemplo, ese cariño, ese concepto, entonces todos, pero yo principalmente, he salido adelante gracias a él. Yo lo siento, y siempre lo he dicho».

Recuerda con una amplia sonrisa que en son de broma ella le decía a don Enrique: le debes dar gracias a Dios a rodilla pelona que te casaste conmigo. Y él le respondía: no, los dos tenemos que darle gracias a Dios que hicimos esta pareja, que hicimos este matrimonio…, esta familia.

Porque se casaron muy jóvenes. Él tenía 21 años y ella 17; pero a pesar de su corta edad, fueron emprendedores y visionarios, unieron su fuerza y vitalidad para concretar su proyecto de vida, por ello, siempre fueron ejemplo para los demás.

«Mi suegra siempre dijo: el matrimonio modelo de mis hijos, son ustedes, siempre nos felicitó. Y sí, llevamos un matrimonio que yo les digo, pocos en la vida. Y yo me siento, hasta la fecha, muy orgullosa, dándole gracias a Dios, muy contenta de haber tenido ese marido».

Y el gran amor que le tiene a su esposo, se nota cuando habla sobre él: fue un hombre muy exitoso, él estaba en la Fundación para el Desarrollo de Tepatitlán, fue de los fundadores; estaba en la Asociación de Criadores de Santa Gertrudis; fue presidente de la exposición ganadera de Guadalajara en 1979 y siempre juntos fuimos al parejo, y hasta la fecha, yo sigo diciendo que gracias a él, yo he salido adelante, señala.

«El buen matrimonio que tuvimos fue gracias a los dos, porque fue un hombre muy emprendedor, muy cariñoso, un hombre con muchas virtudes y que desgraciadamente se fue muy joven.

«Y yo, sinceramente, me siento muy orgullosa de haber llegado ahorita, después de los años, a tener este grupo, a tener todo este concepto ganadero que hemos sacado adelante».

POR MÁS SATISFACCIONES

Todo esfuerzo y dedicación trae una recompensa y a Doña Mercedes y sus hijos, el trabajo les ha traído varias, ya que por ejemplo, «en lo de ganadería, hemos recibido muchos premios; en lo de televisión por cable, ya llevamos 23 años; en Agropecuaria igual, y los negocios no van para abajo, van para arriba. Y me siento muy orgullosa de cada uno de mis hijos, cada uno con mucha capacidad y con el ejemplo de su padre».

Ella está orgullosa de los empleados de todos sus negocios, agradecida por el esfuerzo que realizan para que las empresas, cada una en su ramo, prosperen.

El ejemplo de Doña Mercedes de entrega total al trabajo y el buen trato que reciben de su patrona, provoca que los trabajadores de sus empresas «se pongan la camiseta», y ella se siente orgullosa de inspirarlos y que estén a gusto en su centro laboral, y pone un ejemplo: Tino el vaquero.

«Tan sólo el vaquero, tiene 37 años con nosotros… Él siempre está contento y cada que llega a trabajar, se le cuadra a una pintura que tenemos de mi marido, y dice: el patrón. Son personas que vivieron todo esto (tristezas y alegrías) con nosotros y lo siguen viviendo y yo estoy agradecida con todos ellos», señala Doña Mercedes.

LOS RETOS POR VENIR

Para Doña María Mercedes los retos por venir son varios, pero los principales son: seguir adelante con mucho gusto; «cuento a la fecha con 19 nietos, 2 bisnietos, uno que está por llegar, y me siento muy plena, muy realizada, muy contenta en ese aspecto”.

Y el otro es «sacar adelante los negocios que tenemos, con más proyectos; estar siempre al pie de la familia, sacarlos adelante como proyectos de vida que ya están, entonces no hay que dejarlos. Porque si le pone uno ganas y no se deja caer, sale adelante,…».

(Esta entrevista se publicó en nuestra revista en mayo de 2016)

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