Biodiesel, contra el tiempo

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EL BIODIESEL es una alternativa para disminuir la emisión de gases contaminantes.
EL BIODIESEL es una alternativa para disminuir la emisión de gases contaminantes.

Biodiesel: Actualmente no existe en México una cadena de valor estructurada para este combustible, y si no se crea pronto otras tecnologías lo reemplazarán

TF | Erandy Rizo

Cada vez son mayores las preocupaciones por el cuidado de nuestro planeta y por ello continuamente se crean nuevas tecnologías para mejorar el medio ambiente y ahorrar en la economía.

Los biocombustibles son unas de esas tecnologías que funcionan como alternativa para disminuir los daños causados por las emisiones de gases de los diferentes tipos de transporte.

El bioetanol y el biodiesel ya son una opción viable en otros países del mundo como Estados Unidos, Alemania o España; sin embargo, en México estas tecnologías aún se encuentran «en pañales» y la falta de tiempo juega en su contra.

LA INEXISTENTE CADENA DE VALOR

De acuerdo con Jesús Uriarte Camacho, consultor investigador del centro de sustentabilidad y energía renovable de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), al bioetanol se le impulsa actualmente con incentivos y programas federales; sin embargo, no sucede lo mismo con el biodiesel y por ello no tiene una cadena de valor estructurada.

Con él concordó Pablo León Madariaga, director del centro de investigaciones económicas y sociales de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), quien agregó que el biodiesel en nuestro país no pasa de ser un ámbito local en cuanto a su cadena de valor.

Lo anterior sucede porque los pocos agricultores que producen biodiesel se interesan por hacerlo únicamente con fines de autoconsumo.

Es decir, no existe un proceso que tenga la finalidad de industrializar este producto para hacerlo llegar a una mayor cantidad de usuarios, lo cual se traduce en un estancamiento de la cadena de valor.

Por otra parte, dijo, se tiene un problema con los incentivos, ya que aunque se han hecho algunos esfuerzos por parte del gobierno federal para impulsar esta industria no son suficientes y de esta manera los actores que formarían parte de la cadena de valor de este producto no toman la decisión de participar en ella.

«El biodiesel no se ha explotado como se debe porque el esfuerzo ha sido insuficiente, solamente se ha limitado a subsidios que no alcanzan a incentivar a un productor de cultivos tradicionales para que migre a uno energético», detalló.

Agregó que tampoco han sido suficientes los recursos para que los empresarios encuentren atractivo este producto e inviertan su capital en él.

León Madariaga explicó que lo anterior sería el punto clave para detonar el biodiesel pues el agente principal de su cadena de valor es la planta que industrializará el cultivo.

«Es decir, primero tiene que instalarse una planta, y lo más viable según la experiencia internacional, es que ésta sea dueña de sus propias fuentes de abastecimiento, de sus campos de sembrado de jatropha o palma de aceite, de tal manera que garantice la proveeduría de este insumo para dar paso a la fabricación de biodiesel», abundó.

De lo contrario, agregó, existe incertidumbre en los inversionistas que prefieren no arriesgar su capital en una industria que lamentablemente en México no está madura porque no existe en términos formales. Es decir, el biodiesel no tiene una cadena de valor como tal.

Comentó que esto es lo que ha detenido la producción de biodiesel en el país, ya que la cadena está incipiente y no ha madurado lo suficiente para generar una condición de certidumbre y así atraer a inversionistas.

«Invertir en una cadena de valor que no existe es un alto riesgo, y eso es algo que los empresarios notan», dijo.

¿QUÉ HACER?

El director del centro de investigaciones económicas y sociales de la UAG comentó que anteriormente, durante el sexenio 2006-2012, se dio un fuerte impulso a la producción de biocombustibles en nuestro país.

Desafortunadamente esto no fue suficiente y aún ahora, después de casi una década, la industria continúa inmadura. Y para que esto cambie tres áreas deben trabajar de manera conjunta: la agrícola (SAGARPA) para monitorear al mercado internacional en cuanto a granos y aceites; el sector energético (SENER) para impulsar los recursos; y el área ambiental (SEMARNAT) para cuidar los residuos.

Por su parte, Uriarte Camacho aseguró que aunque el mercado del biodiesel tampoco ha madurado, aún hay esperanzas para que lo haga.

«Con la reforma energética latente el panorama puede cambiar. Se van a tomar varias decisiones, entre las que se definirá si se le apostará a los biocombustibles o si se continúan incentivando a los combustibles fósiles», explicó.

Desafortunadamente aquí en México, abundó, el monopolio de los combustibles lo tiene PEMEX, por lo que los precios del diesel continúan altos, lo que no sucede en otras partes del mundo.

Sin embargo, con la reforma energética se planea un nuevo esquema de competencia, donde los monopolios van a salir del mercado y entrarán nuevas empresas con mejores precios de biocombustibles. Y quizás empresas extranjeras puedan articular una cadena de valor aquí en México.

«Se espera que con la reforma energética, en 2018 se abra el mercado de los combustibles completamente. Desde 2016 comenzarán a haber pequeños cambios, pero ya cualquier empresa podrá entrar a vender combustible en 2018 y se liberarán los precios», dijo.

Asimismo, León Madariaga confió en que con la reforma se fomente la articulación de una cadena de valor para el biodiesel, y así se otorguen subsidios se incentive a que los productores hagan la transición de sembrar cultivos tradicionales a energéticos.

Si todo sale bien con la reforma, dijo, se espera que la inversión extranjera y local genere la suficiente madurez en el sector para que los eslabones se encadenen, generen eficiencia y que esto a su vez se traduzca en buen precio.

«Se necesita hacer un esquema bien planeado para poder impulsar esta cadena de valor, es algo complejo pero no imposible», insistió.

TRANSICIÓN RÁPIDA

Sin embargo, la complejidad de crear la cadena aumentó cuando se comenzaron a impulsar otras tecnologías en diferentes países, por lo que en México sólo se cuenta con diez o quince años para poder explotar su potencial, de lo contrario, el biodiesel será reemplazado.

Los biocombustibles como el bioetanol y el biodiesel son una transición a nuevas tecnologías como carros eléctricos o celdas de hidrógeno, eso ya pasó desde hace diez años en Alemania, Brasil y Argentina, ellos ya tienen mercados maduros en ese sector.

«Mientras que México todavía tiene entre diez y quince años para poder subirse a esa transición, es una ventana de tiempo pequeña, porque después de este periodo vienen estas tecnologías que serán más eficientes», aseguró por su parte Uriarte Camacho.

A pesar de lo anterior, el investigador confía en que en ese lapso de tiempo sí se cree una cadena de valor fuerte para el biodiesel, el cual basa su producción mayormente en la jatropha, un cultivo que no compite con el sector alimenticio, ya que únicamente se destina a la producción de aceite.

CONDICIONES ÓPTIMAS

Pero enfatizó en que el cambio se tiene que hacer de inmediato, pues se debe aprovechar la reforma energética, con la cual se crean las condiciones óptimas para que detone esta cadena de valor.

«Si no sucede ahora jamás lo hará, no encuentro un momento más propicio para poder explotar esta industria, y estamos contra el tiempo», manifestó.

El investigador del centro de sustentabilidad y energía renovable de la UAG comentó que un buen comienzo, además de la reforma, es enfocarse en la materia prima del biodiesel, en saber qué tan viable y económico es producirla.

Explicó que para obtener biodiesel se necesita de un aceite, el cual en su mayoría es vegetal y proviene de semillas de cultivos como jatropha, higuerilla o palma de aceite; los cuales, reiteró, no compiten con aceites alimenticios.

«Entonces la clave es buscar una materia prima que sea económica y altamente productiva, lo cual se encuentra en esos tres cultivos. Yo creo que el sector primario es el que va a marcar la pauta de si se quiere invertir o no en biocombustibles, porque si la materia prima es eficiente, se forman cooperativas y producen un aceite a bajo precio. De esta manera las empresas invertirán su capital», señaló.

Agregó que un punto a favor para el biodiesel en el presente es que sí hay demanda, aunque aún hay personas que desconfían de él porque no saben si al usarlo se dañarán sus automóviles, lo cual se ha desmentido por otros países que afirmaron que técnicamente es viable el combustible.

«El punto es que debemos entrarle al biodiesel porque necesitamos reducir las emisiones que contaminan el ambiente al utilizar otros combustibles», insistió.

Lo anterior ya fue pensado por otros países, quienes decidieron hace más de diez años hacer el cambio de combustibles lo más pronto posible, tales como Brasil (el cual es el más desarrollado en la materia), Alemania, Estados Unidos o España.

Sin embargo, al contar con esta tecnología desde hace más de una década, ellos actualmente ya se enfocan en producir celdas de hidrógeno y carros eléctricos, mientras que en México aún no se entra de lleno al biodiesel.

«¡Tenemos que entrar a esa tecnología ya!, si no, se perderá la oportunidad. Es un tema complejo, de política industrial, pero con las condiciones actuales de la reforma energética se ve prometedor el futuro», agregó.

Por su parte, León Madariaga insistió en que «hoy más que nunca están las condiciones dadas para que este sector detone y se pueda generar una cadena de valor que sea eficiente y otorgue bienestar; pero esto debe suceder en los próximos diez años o los esfuerzos serán en vano», finalizó.

LO DIJO

«¡Tenemos que apostarle al biodiesel ya!, si no, se perderá la oportunidad. Es un tema complejo, de política industrial, pero con las condiciones actuales de la reforma energética se ve prometedor el futuro».

Ing. Jesús Uriarte Camacho

Consultor investigador del centro de sustentabilidad y energía renovable de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG)

LA CIFRA

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Años le quedan a México para explotar la producción de biodiesel.

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