Alertan a los avicultores potosinos por gripe aviar

Los brotes de la enfermedad aparecieron en los estados de Guanajuato y Querétaro, donde hay alerta por H7N3 en el Bajío 

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EN GUANAJUATO Y Querétaro ya eliminaron poblaciones completas de aves en algunos criaderos donde detectaron brotes de gripe aviar.

San Luis Potosí, San Luis Potosí, 07 de noviembre del 2018.- El sector avícola del estado permanece en alerta ante la aparición de brotes de gripe aviar en granjas criadoras de los estados vecinos de Guanajuato y Querétaro.

Ante ello, las autoridades sanitarias nacionales, así como la Organización Mundial de Sanidad Animal, lanzaron una alerta por la detección de un brote de influenza aviar H7N3 en la zona del Bajío, en donde al menos 2 mil 604 aves de corral han sido contagiadas.

En una granja de pollos rojos Rhode Island, mil 380 animales murieron en el primer brote, detectado en octubre, señalaron productores al rotativo «Plano Informativo» y agregaron que con la llegada de la temporada invernal tomarán medidas importantes para evitar que su producción se vea afectada.

Indicaron que hasta el momento, esta enfermedad se ha detectado en los municipios de San Felipe, Guanajuato, y otro en Portezuelos y Cadereyta de Montes, en Querétaro.

La cercanía de estas poblaciones con los ranchos productores potosinos eleva la alerta entre los granjeros locales, quienes ya toman las medidas indispensables para evitar el sacrificio de sus animales, esto, si se llegara a detectar alguno con síntomas de la enfermedad.

Como se recordará, en mayo pasado se dio un primer brote, aunque en el estado de Jalisco, pero en las dos últimas semanas la enfermedad parece cercar a los ranchos potosinos.

El protocolo que se aplica cuando se detecta algún animal con el virus H7N3 es, en primer lugar, el sacrificio de todos los animales del aviario; enseguida se procede a la eliminación de todo el producto biológico de los animales, como heces fecales, plumas y alimento, todo lo cual se incinera y entierra en la granja.

Después se procede a una limpieza y desinfección, tras lo cual la granja se somete a una veda de por lo menos tres semanas para que hagan efecto los desinfectantes y hay monitoreo continuo en un radio de 10 kilómetros para comprobar que el virus no se propagó.

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